Coloquio 10

 

 

PRESENTACION

     

       A lo largo de diez años, las actividades realizadas en la ciudad de Guanajuato alrededor del los Coloquios Cervantinos Internacionales, han conjuntado a muy diversos investigadores, cervantistas o simplemente admiradores de la obra cumbre del idioma español: El Quijote de la Mancha.

    Esto gracias al fecundo entusiasmo de don Eulalio Ferrer y el apoyo decidido de personajes, cuya labor resulta fundamental para la organización y divulgación de tan trascendentales actividades académicas.

Por ello, la ciudad se ha visto enriquecida con la presencia y aportaciones de autores que, en el mejor de los casos, eran conocidos por sus trabajos escritos.

    Sabedores que las actividades del Coloquio no pueden quedar circunscritas a un tiempo y a un espacio, y que es necesario extender estos frutos a un número mayor de interesados en este filón tan rico que es la obra cervantina y el idioma español, se contempla, año tras año, Coloquio a Coloquio, la publicación de las memorias respectivas, abriendo con ello una amplia posibilidad de comunicación a través de la palabra impresa.

     El Coloquio realizado en febrero de 1998, cumplió su décima edición. Como nunca, personajes connotados se reunieron para intercambiar los resultados de sus reflexiones. La presente Memoria reúne las aportaciones que, en esos estimulantes días, se dieron.

     Como lo venimos diciendo, esta cristalización ha sido posible gracias al esfuerzo de muchos entusiastas colaboradores. Creo, que en esta fecha tan significativa, es justo mencionar a quien ha mantenido encendido la flama de los Coloquios y las publicaciones respectivas, me refiero al actual director del Museo Iconográfico de Quijote, Enrique Hagen.

    La presente Memoria recoge las ponencias y participaciones de esta décima edición. La variedad de los enfoques, las múltiples perspectivas, se entrecruzan en las siguientes páginas. Es el testimonio silencioso de aquellos días jubilosos donde los personajes cervantinos se manifestaban elocuentes. Las voces no se perdieron con los aires, no perdieron su donaire, se encuentran aquí, en el texto presente.

Luis Palacios

Otras Notas: