Historia de Salvatierra

Ubicado al sur del estado y asentado sobre el Valle de Huatzindeo (Lugar de hermosa vegetación), es un lugar que atesora bellas muestras de arquitectura religiosa y civil, con abundantes puentes, haciendas, conventos, y antiguas casonas.

El municipio colinda al Norte con Cortazar, al Noreste con Jaral del Progreso, al Este con Tarimoro, al Sureste con Acámbaro, al Suroeste con el estado de Michoacán (municipio de Santa Ana Maya), y al Oeste con Yuriria y Santiago Maravatío. Tiene una extensión de 507.7 Kilómetros cuadrados que representan el 1.66% del territorio estatal.

Pueblo Mágico

Salvatierra fue declarado como pueblo mágico en el año 2012, siendo uno de los 5 pueblos mágicos del estado de Guanajuato, para obtener este título fue basado en su historia trascendental, su maravillosa arquitectura, sus innumerables leyendas de sus casonas, conventos, callejones, etc., convirtiéndose ahora en una gran atracción turística, siendo de relevancia “La Marquesada” la cual es llevada a cabo en el último fin de semana del mes septiembre a la cual asiste un gran número de personas, también hay diferentes lugares para visitar como el Convento de Capuchinas, el puente y la ex hacienda de Batanes, el Sabinal, el monasterio del Carmen, entre muchos más sitios.

Historia:

Michuaca, tarasca o purépecha (que no hay cabal avenimiento en los que hace a la denominación) como quiera que sea el gentilicio del estado gobernado por un irecha o cazonci, así se nombraba a la población que hoy día es Salvatierra, en tiempos históricos precortesianos.

El pueblo de Chochones es nuestro antecedente como ciudad, su nombre lo tomó de los indios traídos de la Sierra Norte de Oaxaca por Gerónimo López, el Conquistador, a mediados del siglo XVI para cuidar sus tierras de pastoreo y pacificar a los chichimecas. Se asentaron en lo que hoy es la calle de Mariano Jiménez, atrás del convento de San Francisco. No fue obra de la casualidad establecerlos en ese lugar, desde épocas prehispánicas allí habitaron indígenas pirindas (etnia otomí), cuya actividad principal era la de pescadores de río.

Elevada con el título de ciudad en 1644, pues era un pueblo habitado casi en su totalidad por españoles, debido a su ubicación y desarrollo las órdenes religiosas usaron esta ciudad como el centro de evangelización convirtiéndola en el centro religioso más importante durante la época virreinal.

En esta ciudad se encuentra el Puente de Batanes que es famoso por ser testigo de la victoria de Agustín de Iturbide durante la lucha por la Independencia de México.

Al periodo colonial de 118 años, que transcurren entre la llegada de los primeros misioneros Franciscanos a Acámbaro y la fundación de la ciudad de Salvatierra, se le puede llamar periodo prefundatorio salvaterrense, por lo trascendental en la conformación de la ciudad y el municipio.

Para el año de 1893, se presentó en Salvatierra una epidemia de tifo, enfermedad que diezmó la población. Lo que obligó a las autoridades de sanidad a construir en el panteón San Elías un descanso para que los muertos no fueran velados en sus casas.

En 1918, los hermanos Reséndiz, iniciaron el primer servicio público de automóviles, establecieron el primer sitio en la esquina que forman las calles de Hidalgo y Guillermo Prieto. Para el año de 1920, se había ya formado también el primer gremio de chóferes..

Fundación

Don Gabriel López de Peralta estimaba que sus tierras podrían resultar beneficiadas con el asentamiento de una nueva ciudad, y buscar a través de ella el poder político; y el virrey, se ilusionó con la existencia de una ciudad que llevara su nombre y lo perpetuara. Fueron éstos los principales personajes que intervinieron en la fundación de la ciudad de San Andrés de Salvatierra. Don Agustín de Carranza y Salcedo fue el principal gestor ante las autoridades del virreinato, don Gabriel López de Peralta proporcionó las tierras para la fundación, y el virrey don García Sarmiento de Sotomayor firmó la Cédula Real por la que se le dio vida como ciudad.

El 1 de octubre de 1643 los vecinos otorgaron poderes a don Agustín de Carranza y Salcedo para gestionar la fundación de la ciudad. Ese mismo día, don Gabriel López de Peralta se dirigió al virrey ofreciéndole a su majestad, el rey, las tierras para dicha fundación, manifestándole lo siguiente: “que en el valle de Guatzindeo, Tarimoro y Chichimecas, de la jurisdicción de Zelaya, tiene cincuenta sitios de estancia para ganado mayor y diversas caballerías de tierra que le pertenecen a cada sitio, con el derecho de agua del Río Grande, zanjas, tomas y presas por merced, (…). Y el suplicante, deseoso, como leal vasallo de su Majestad, del aumento de su real poder, continuando los servicios de sus padres y abuelos, quiero servirle con dicho sitio y tierras y dicha agua para que en aquel puesto, en el paraje que llaman San Andrés Chochones, donde están congregados hasta cuarenta vecinos españoles (…), se funde una ciudad, (…) que se llame la Ciudad de San Andrés de Salvatierra…”.

El 1º de abril de 1644 se le concede el título de ciudad con el nombre de San Andrés de Salvatierra, en virtud de la ordenanza expedida el 9 de febrero del mismo año por el virrey García Sarmiento de Sotomayor. Esta fundación se originó con una población casi exclusiva de españoles, situación que permitió que el décimo noveno Virrey de la Nueva España otorgara Cédula Real a través de la cual, la antigua población de San Andrés Chochones fuera elevada en rango para convertirse en la primera en ostentar la categoría de ciudad entre todas las que actualmente conforman el estado de Guanajuato. Sin embargo su fundación indígena se remonta a finales del siglo XVI.

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