José Sánchez del Río

El “niño cristero” 

 

El José Sánchez, nació en Sahuayo, Michoacán, el 28 de marzo de 1913, sus padres fueron Macario Sánchez y María del Río. José Luis fue asesinado el 10 de febrero de 1928, durante la persecución religiosa de México por pertenecer a «los cristeros», grupo numeroso de católicos mexicanos levantados en contra la opresión del régimen de Plutarco Elías Calles.

 

Se une a los cristeros

 

Un año antes de su tortura, José Luis se unió a las fuerzas «cristeras» del general Prudencio Mendoza, situadas en el pueblo de Cotija, Michoacán.

 

Luego de una inicial negativa a su alistamiento en las fuerzas cristeras guiadas por el general Prudencio Mendoza, finalmente el joven logró ingresar en el grupo. Convenció a su madre con la frase: "Nunca ha sido tan fácil ganarse el cielo como ahora".

 

El 6 de febrero de 1928, durante una batalla, el muchacho dio su caballo al general y así lo salvó, quedando él prisionero de las tropas gubernamentales.

 

Tras cuatro días de cautiverio, los hombres del ejército federal lo sacaron de la parroquia donde estaba preso, le cortaron las plantas de los pies y lo condujeron descalzo por las calles de Sahuayo hasta el Panteón Municipal.

 

Ante una tumba ya preparada fue ahorcado y acuchillado por sus verdugos, uno de ellos, Rafael Gil Martínez, alias "El Zamorano", lo bajo del árbol y lo remató con un tiro en la sien.

 

Fue declarado beato junto con otros 11 mártires mexicanos el 20 de noviembre de 2005 durante una ceremonia en el Estadio Jalisco de Guadalajara presidida por el cardenal José Saraiva Martins, entonces prefecto para las Causas de los Santos del Vaticano.

 

Los restos mortales de José Luis descansan en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en su pueblo natal.

 

Nuevo santo para México, aprueban la canonización del niño cristero

 

México tendrá un nuevo santo gracias a la autorización, del Papa Francisco, con la canonización del "niño cristero".

 

Según informó el Vaticano, el pontífice aprobó un milagro atribuido a la intercesión del adolescente, que ostentaba el título de beato, el penúltimo paso antes de su reconocimiento como santo de la Iglesia católica.

 

La aprobación tuvo lugar la víspera durante una audiencia de Jorge Mario Bergoglio con el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano.

 

El milagro que lo convertirá en santo

 

El 21 de enero el Papa Francisco firmó el decreto que aprueba el milagro atribuido a la intercesión del niño beato de 14 años. Se trata de la curación milagrosa de Ximena Guadalupe Magallón Gálvez, una bebé mexicana que tuvo meningitis, tuberculosis, convulsiones y que sufrió un infarto cerebral.

 

Fuentes: Aciprensa y El Informador

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