Villa en Irapuato

La primera etapa de las Batallas del Bajío

Otras Notas:

En el libro: 1915. México en Guerra, de Pedro Salmerón, el historiador Paco Ignacio Taibo II dice que: “Villa concentró en Irapuato 11 500 soldados, de las brigadas Guerrero, del general Agustín Estrada y el coronel Murguía; las fuerzas guanajuatenses del gobernador Abel Serratos; la Brigada Robles a las órdenes de Canuto Reyes; la Brigada Trinidad Rodríguez, del general Isaac Arroyo y la Brigada Benito Artalejo, formada por la caballería de Pablo López y la infantería de José I. Prieto. Además de tres tercios de infantería de los generales Dionisio el cura Triana, José Herón González alias Gonzalitos y Eduardo Ocaranza.  Contaba con 22 cañones, aunque su ventaja artillera quedaba neutralizada por las ametralladoras de Obregón y sobretodo porque no le quedaban granadas St. Chaumond y las fabricadas en Chihuahua eran de pésima calidad”.

 

En el libro Pancho Villa. Una biografía narrativa, de Paco Ignacio Taibo II, habla de lo que hizo Pancho Villa en Irapuato:

 

“En Irapuato la estación ferroviaria se encontraba congestionada por los trenes. Iba llegando la infantería y allí apareció Villa con su Estado Mayor: Madinabeytia, Giner, Nicolás Fernández y Martín López, los Dorados y el secretariado: Pérez Rul y Trillo.

 

Pancho impuso la ley seca y la única diversión que permitió fue una corrida de toros, en la que un público emocionado disparó en ocasiones contra los toros.

Antes de entrar en combate, el 4 abril 1915, Villa, preocupado por los billetes falsificados originados en Estados Unidos, probablemente por la misma casa que los había impreso, la Columbia Bank Note de Chicago, decretó la pena de muerte contra falsificadores de moneda y obligó a que todos los que hicieran transacciones de más de mil pesos justificaran el origen del dinero”.

 

¿La primera batalla en Irapuato?

 

El 5 de abril de 1915, comandadas las tropas villistas por el gobernador de Guanajuato, Abel Serratos, Agustín Estrada, José Herón González, Dionicio Triana, Bracamontes y San Román, iniciaron su avance hacia Salamanca con resultados favorables. Obregón había calculado que la primera batalla sería en Irapuato y no en Celaya, razón por la cual, dispersó sus fuerzas hacia los Apaseos. Sin embargo, las tropas de vanguardia pertenecientes a la Brigada Maycotte, mismas que no pudieron ser reforzadas, el primer enfrentamiento obregonista, tuvo un costo muy alto: sufrieron 1000 bajas entre prisioneros, muertos, heridos y dispersos.

 

 

Primera etapa: (6 y 7 de abril)

Ambos ejércitos se preparan para el combate

 

El 4 abril de 1915, las tropas constitucionalistas al mando del general Álvaro Obregón, arribaron a la ciudad de Celaya, Guanajuato, llevando consigo las infanterías, la artillería, y la brigada de caballería del general Fortunato Maycotte.

Al mismo tiempo, el Ejército de la División del Norte con más de once mil hombres, dirigidas por el general Francisco Villa, se encontraban ya en Irapuato y Salamanca, listas para la batalla.

 

 

Avance villista sobre Celaya

 

Un día después, Francisco Villa pasó revista a sus tropas en la ciudad de Salamanca, y al día siguiente, tomó la decisión de ir a Celaya y enfrentarse al general Álvaro Obregón, a quien llamaba el perfumado.

 

En el libro Ocho Kilómetros de Campaña, Obregón cita en un parte militar: “Tuve conocimiento de que una columna enemiga, mandada por Francisco Villa, emprendía un avance al sur de Irapuato, aproximándose a nuestra vanguardia. Inmediatamente procedí a hacer un reconocimiento topográfico de los contornos de Celaya, y ordené al general Cesáreo Castro, jefe de la división de caballería, para que, a su vez,  lo hiciera con el general Fortunato Maycotte, que si la columna enemiga era poderosa, no presentara combate y retrocediera hasta incorporarse a Celaya, donde yo me encontraba con el grueso del Ejército”.

 

Villa inició su avance con tres columnas: al norte la caballería, al mando del general Agustín Estrada; al centro la infantería, constituida por las brigadas de los generales José Herón González, Dionisio Triana, Pedro F. Bracamonte y San Román; al sur, otra de caballería, al mando del general Abel Serratos; a retaguardia del centro marchó la artillería.