Salen Hidalgo, Allende y Aldama de Dolores en donde se inicia la insurgencia un 16 de septiembre

Se inicia el movimiento libertario

 

Serían las cinco de la mañana de aquel 16 de septiembre de 1810, cuando el cura don Miguel Hidalgo y Costilla, parado en el umbral de la puerta central de la Parroquia de Dolores, habló frente a la multitud explicándole, los propósitos fundamentales para obtener la Independencia, nuestra emancipación política. Se había iniciado tan trascendental movimiento libertario.

 

Salen Hidalgo, Allende y Aldama de Dolores

Eran las once de la mañana cuando salieron de Dolores, el cura Hidalgo, acompañado de Ignacio Allende y Juan Aldama, como principales jefes del pequeño Ejército Insurgente consistente de una campaña del Regimiento de la Reina y 700 hombres, entre de a pie y montados, se detuvieron en la Haciende de la Erre, donde fueron recibidos magníficamente por su propietario, don Luis Malo.

 

Después de haber cooperado con instrumentos de labranza el citado Sr. Malo, el sacerdote caudillo Miguel Hidalgo, pronunció las siguientes palabras antes de abandonar el recinto: “¡Adelante señores, vámonos. Ya se ha puesto el cascabel al gato; falta ver quiénes son los que sobramos!”.

 

Don Mariano Abasolo, hombre rico de la Villa de Dolores, iba ya unido a las fuerzas independientes.

 

Así, unos cinco mil insurgentes, al mando de Allende e Hidalgo, llegan a San Miguel el Grande. Ignacio Aldama, preside el primer ayuntamiento del México independiente. Por su parte, Ignacio Allende, ordena encarcelar en el Colegio de San Francisco de Sales, a los españoles que estaban presos.

 

Con motivo de los  tumultuosos saqueos que cometieron las fuerzas independientes en San Miguel el Grande, dieron causa a  que surgieran las primeras dificultades entre los caudillos Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, lo cual se considera normal, por la misma pasión y el nerviosismo del momento.

 

Era el 18 de septiembre de 1810 y las multitudes insurgentes continuaban alimentando el escándalo que les favorecía y como Allende, que se encontraba en uno de los balcones de su casa, se daba cuenta del desorden, pidió su caballo, y espada en mano empezó a recorrer los puntos más tumultuosos, reprochando a los amotinados su conducta y cintareando a algunos. Logró reestablecer el orden y despejar las calles y las plazas.

 

Como decíamos, Ignacio Allende era muy valiente, cabalgaba muy bien y manejaba muy bien su espada.

 

El 19 de septiembre de 1810, los Insurgentes salen de San Miguel el Grande: reunidos en frente de la casa de Ignacio Allende, el Primer Ejército Rebelde, sale de la ciudad. La vanguardia la componen dos mil indios a pie. Atrás iban los rancheros a caballo. Miguel Hidalgo, vestido con sotana, e Ignacio Allende, con el uniforme de Capitán de Dragones.

 

El 21 de septiembre, don Miguel Hidalgo y Costilla, empuñando el estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, que había tomado del Santuario de Atotonilco, hace una revisión a su ejército antes de entrar en Celaya, Gto., acompañado siempre por los señores Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo.

 

Nombran los grados del Ejército Insurgente

 

Al día siguiente (22 de septiembre) se nombraron los grados del Ejército Insurgente, el cura Miguel Hidalgo y Costilla fue nombrado Capitán General del Ejército Insurgente; Ignacio Allende, como Teniente General, los señores Juan Aldama y Mariano Abasolo, son llamados capitanes y mariscales. Después de estos nombramientos se preparan para hacer la toma de la ciudad de Guanajuato.

 

El 23 de septiembre, después de misa, el Ejército sale de Celaya, rumbo a occidente. Pasando por El Guaje (hoy Villagrán) y El Molino de Sarabia, entran a Salamanca al atardecer, donde permanecieron hasta el 25 de septiembre. Ahí fabricaron machetes y lanzas para armar al pueblo que engrosaba las filas libertarias.

 

En la Villa de Salamanca, el Sr. Hidalgo, recibió numerosas visitas de guerrilleros: Albino García, Andrés Delgado “El Giro”, Lucas Flores, Cleto Camacho, Andrés Tamayo y la heroína Tomasa Esteves y Salas, entre otros.

 

Además fueron aprehendidos algunos españoles; recogieron 40 mil pesos del Convento de Agustinos. En vista de que el gobierno comenzaba a atacar a la revolución por varios medios para desprestigiarla, antes de hacerlo militarmente, los jefes del levantamiento lanzan su primera proclama de Independencia.

 

En Irapuato, Hidalgo libera a un esclavo negro

El 25 de septiembre, los insurgentes salen de la Villa de Salamanca, y caminaron cuatro leguas hasta llegar a la Congregación de Irapuato, donde estuvieron los días 26 y 27. Los habitantes no opusieron resistencia alguna, pues casi todos eran simpatizantes de la revolución, por ser de origen criollo, mestizo o indio. Aquí Hidalgo liberó a un esclavo negro y levantó un acta de abolición de la esclavitud. La gente les ofreció ramos de olivo y flores. Se fabricaron los primeros cañones de madera y cinchados de fierro.

 

El 27 de Septiembre, salen rumbo a la ciudad de Guanajuato

 

Por la madrugada, del 27 de septiembre de 1810, los insurgentes salen de la Congregación de Irapuato, con rumbo a la ciudad de Guanajuato. Pasaron por las haciendas de la Calera y Jaripitío (hoy Aldama), cuyos habitantes se sumaron casi en su totalidad a la insurrección.

 

Al medio día llegaron a la hacienda de beneficio, agrícola y ganadera de San José de Burras, también conocida por José de Llanos, donde el Ejército Insurgente se preparaba para entrar a la capital del Estado.

Otras Notas: 

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