Otras Voces: Toño Arredondo, Alcalde de Salamanca


Un tema con el que quiero iniciar es el que va ligado a un producto orgullosamente salmantino ‘El Nopal’ que ha sido principal protagonista del tema turístico en los últimos días, gracias a la ya conocida «Expo Nopal» que recién terminó y que ha logrado catapultar a Valtierrilla como un referente en gastronomía y atractivo turístico. Más allá de la apuesta que se le ha hecho, quiero platicarles de su historia, de cómo se logró hacer uso responsable y obtener grandes beneficios de este recurso, y del especial significado que durante ya muchos años ha tenido el nopal en el desarrollo de la comunidad, conocimientos, que se han heredado de generación en generación como un gran tesoro.


Desde siempre, el nopal fue la característica que distinguió a esta comunidad, por años comercializó el virtuoso producto en su estado más clásico y sencillo; pero dio un giro importante, por coincidencia o tal vez en un intento de explotar más la cactácea, los habitantes comenzaron a darse cuenta de la gama de posibilidades que ofrecía el nopal y que pocos habían visualizado, de esta manera y sin limitaciones se lograron crear productos comestibles, productos de belleza y hasta de salud.


Hoy en día el nopal es el impulsor de la comunidad de Valtierrilla, siendo la principal actividad que da sustento a la mayor parte de las familias.


Paso a paso, los productores aumentaron su cartera de clientes y al poco tiempo, comenzaron a diversificarse e internacionalizarse mediante la exportación de conserva y nopal.


Hace 13 años, la cactácea dio nuevos bríos a la comunidad, con el inicio de la Expo Nopal, con el fin de que la gente pudiera conocer el trabajo artesanal de los habitantes de la comunidad y envuelto en una premisa fundamental, el cuidado en la salud, lo que le valió un mayor número de seguidores, que por curiosidad o al buscar una alternativa más a sus padecimientos llegaron a probar las diversas opciones que Valtierrilla les ofrecía. Y con ella, uno de los principales atractivos del nopal en Ia comunidad que es el arte de “desespinarlos” a tal rapidez que es casi imperceptible.


Inició con una idea que ahora se ha convertido en una tradición y es un distintivo para una comunidad que ha sabido sacarle “jugo” al nopal, logrando en corto tiempo consolidar al menos ya a dos fábricas y registrar su marca, así como impulsar a otras tantas microempresas que están en proceso de crecimiento y ahora con 15 millones de pesos invertidos el Parador del Nopal, será una meta más cumplida y del que orgullosamente fuimos parte importante para que fuera cristalizado.


La gastronomía del nopal, caracterizada por las pencas rellenas y que fue acreedora a premios nacionales, al igual que el ya famoso Circuito que explica detalle a detalle, que permite vivir y experimentar el proceso del nopal desde el primer paso en la tierra, en los cultivos, espinarse incluso, han sido invaluables; pero lo fundamental es el trabajo que día a día hacen los que se dedican al cultivo del nopal, a quienes hacen de ésta, su forma de vida, su forma de sacar adelante a su familia y a la misma comunidad, de trabajar y aportar su granito de arena a Salamanca.


La apuesta es por Valtierrilla, por su gente, por sus manos trabajadoras que han sabido realizar un proceso artesanal, reinventarse y explotar su creatividad en la gastronomía, en la salud, en la repostería, en productos de belleza, de los retos del día a día.


Con orgullo lo digo y más aún me enorgullezco de ser parte de Ia historia de aquellos que han logrado darle el valor agregado al nopal, y ser parte del gran proyecto que es una recompensa al esfuerzo de varias generaciones, el Parador del Nopal, un parteaguas en la historia, en el desarrollo y en la comunidad más grande del municipio.


No nos equivocamos y no en balde Valtierrilla, es la capital mundial del Nopal.



Fuente: Periódico Correo

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