Factor Javier Aguirre


Muy probablemente, en honor a su señor padre, Ramón Aguirre Velázquez, Javier Aguirre Vizzuett, el delegado de la Secretaría de Gobernación en Guanajuato, busca una coyuntura política en un esquema de estrategia nacional del PRI para ser el candidato a la gubernatura. Si a un Aguirre se la quitaron, un Aguirre la regresa, se le ha comentado a él y, pareciera que le da impulso.


Javier Aguirre Vizzuett fue diputado federal al ganar una elección abierta en la Ciudad de México, que lo llevó a ser integrante de la 54 Legislatura, teniendo compañeros legisladores de la talla de Vicente Fox y Miguel Montes. Ha sostenido diversos cargos en el gobierno federal y hoy vive esa experiencia de ser el articulador de la conjunción de políticas públicas entre los ámbitos municipal, estatal y federal.


Desde muy joven inició su carrera política. A los 18 años inició sus trabajos políticos y gubernativos con Carlos Salinas de Gortari. Ha tenido como jefes inmediatos a Pedro Aspe, Rogelio Montemayor y Luis Donaldo Colosio. Con este último trabajó de manera directa seis años. Es amigo personal de José Narro, de Manlio Fabio Beltrones y de Emilio Gamboa. Actualmente sus jefes políticos son Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Miranda Nava.


De una oficina descuida que era la representación de la Secretaría de Gobernación en Guanajuato en los gobiernos panistas, Javier Aguirre ha colocado al gobierno federal en un referente obligado. Sostiene un diálogo permanente frente al mismo Gobierno del Estado y sus dependencias. También, ante legislativos locales y federales de todos los partidos políticos.


En su aportación política de los últimos años se puede considerar un líder al frente como bloque opositor al Gobierno del Estado y uno de los hombres más informados de lo que sucede en Guanajuato en este periodo.


Sin embargo, pese a muchos esfuerzos de las delegaciones, la visión de una representación fuerte del gobierno federal en Guanajuato no tiene resultados en la parte mediática. Hay aplicación de enormes recursos del gobierno federal en determinadas obras en el estado, pero al final el mérito es del gobernador y de los alcaldes – en su mayoría panista –


Y no es solamente la excesiva norma federal para la difusión de los logros, las obras y servicios de las 55 delegaciones, sino también la ausencia de plazas, de recursos, para que en medios, en prensa escrita, radio y televisión, se difundan los avances. Estos esfuerzos, dos por lo menos, no tuvieron buen fin.


La recomposición, articulación y alineación de las dependencias federales en Guanajuato con el esfuerzo del delegado de la Secretaría de Gobernación, Javier Aguirre Vizzuett, pudo ser mayor pero las metas ideales están a la mitad del camino. Inciertas incluso, con falta de recursos, como el Programa México Conecta y otros (nada atribuible a los delegados, pero sí con un impacto hacia ellos, ellas)


Lo que pudo ser un espacio para la consolidación de un hombre con una visión política nacional y de acertada claridad de las políticas públicas, lo vemos con conflictos entre algunos delegados, sea por las razones que sean y esto no le sumó ni se suma a Javier Aguirre. Esta versión es atajada por él mismo: con 52, del total de delegados hay armonía. Y ejemplifica: otros estados reflejan pocas reuniones plenarias y en Guanajuato esta es una actividad cotidiana entre nosotros.


De origen, el delegado de Gobernación trazó la estrategia articuladora, con algunas experiencias de éxito. Sin embargo, estos resultados no se diferencian en la calle, entre los ciudadanos, sobre qué beneficios se obtienen por el gobierno federal o por el estatal. El ciudadano no siente las delegaciones y las delegaciones no cacarean sus huevos.


Pudiera decirse que Javier Aguirre Vizzuett, es otro cachorro de la familia revolucionaria. Él, muy joven, en la Ciudad de México, siendo su señor padre primero Regente de la Ciudad de México y también Secretario de Programación y Presupuesto.


(Desde los sismos del 85 tuvo que salir un Ramón Aguirre Velázquez a dar la cara al mundo. Como funcionario federal mantuvo una excelente relación con el entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado, tanto, que lo puso en la pasarela de los presidenciales)


… Al final el proceso favoreció a Carlos Salinas de Gortari y aquí inicia una historia no del todo clara en la historia política misma de la familia Aguirre:


Con toda la polémica de las elecciones del 88, que ahora se refrescan por el apoyo de Manuel Bartlett Díaz a Andrés López Obrador, Salinas de Gortari es presidente de México y dos años más tarde el contador Ramón Aguirre Velázquez candidato a la gubernatura por el PRI.


“Ramón no pasará”, decía por todo Guanajuato, Porfirio Muñoz Ledo que inesperadamente vino a competir como candidato a gobernador por las izquierdas mientras Vicente Fox Quesada por el PAN.


Pareciera que desde esas fechas: 1990, inició la maldición para el PRI de Guanajuato, porque lejos de que se sintiera el apoyo del centro, parece que todo era adverso y aun así ganó Ramón Aguirre las elecciones, pero luego vino el “Ramonazo”, esto es, la solicitud de licencia como gobernador electo de Aguirre y la designación impuesta del panista Carlos Medina Plascencia, quien fungía como alcalde de León, como gobernador interino.


La verdad colectiva es que Salinas y el centro político sacrificaron a Ramón Aguirre Velázquez por brindar apertura democrática frente a la región norteamericana que ingresaba al TLCAN. Sencillamente el presidente priista les regaló la gubernatura de Guanajuato al panismo… el panismo había avalado, años atrás, al presidente Salinas. El propio Carlos Medina le llamó concertacesión en un lapsus que tuvo en un evento en Irapuato y popularizó la palabra: negociación en lo oscurito.


En parte de todo este proceso se ve envuelto Javier Aguirre Vizzuett, quien más tarde se involucró de lleno a la campaña de Luis Donaldo Colosio, el que fuera ejecutado por el asesino solitario Mario Aburto Martínez, en Tijuana, en plena campaña para presidente de la República y con todo a favor para ganar esa elección, que finalmente gana el también priista Ernesto Zedillo Ponce de León.


¡Es este el Javier Aguirre Vizzuett, hombre de grandes triunfos y de grandes derrotas, el que aspira a ser candidato del PRI a la gubernatura de Guanajuato!


Frente a él, dos grandes bloques en plenos amarres para la campaña: los senadores Miguel Ángel Chico Herrera y Gerardo Sánchez García.


Aguirre le apuesta a que los dos senadores han llegado a su tope en aceptación ciudadana. A que ya no crecen. Y le apuesta también a que él sea parte de una estrategia nacional del partido que lo coloque en la candidatura.


Los jóvenes de antaño con los que convivió y estudió: Enrique de la Madrid, José Antonio Meade y otros, de aquella camada de los cachorros de la familia revolucionaria, hoy en la lista de presidenciables.


El tiempo dirá de qué está hecho Javier Aguirre Vizzuett y también, qué suerte le espera.

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