Apertura


Hay que ser incluyentes, en la empresa privada y en los espacios políticos y sociales. La apertura es la clave para la integración de equipos y la realización de proyectos: venta de un producto, un servicio, objetivos sociales o políticos.


No es sencillo ser abierto a las ideas. Uno es como es, más lo que va aprendiendo en la vida, pero al final uno tiene una formación que lo caracteriza, que nos hace ser realmente como somos. Así en la vida, en sociedad, en la empresa y creo que en la política.


En viajes por el país, en busca de grandes eventos para Irapuato, que fomenten el turismo, me doy cuenta que estamos en momentos de tensión social y política, porque no sabemos qué pueda pasar en los próximos años.


Al momento de negociar eventos nuestra postura siempre ha sido escuchar al cliente. Ver todas sus exigencias y complacerlo. Ellos pagan, ellos mandan. El cliente lo que pida. En otras palabras, en la administración pública también el ciudadano manda porque es el que paga impuestos, es el que vota y es quien tiene derechos.


Tenemos que aplaudir a diputados que escuchan y a presidentes que atienden y comprenden al ciudadano, sea rico, pobre, pero esa sensibilidad de atender y servir al ciudadano debe de ser reconocida.


En la empresa el equipo tiene muy claros sus objetivos: producir o brindar un servicio, todos unidos, sin echarse la bolita uno al otro porque el que la hace la paga y si no funciona se va, porque perjudica la producción o los servicios.


En la función pública debe de retomarse la vocación de servir. Los empresarios y los ciudadanos, trabajadores, amas de casa, deben de ser bien atendidos. Las presidencias municipales no son de nadie. Todos los funcionarios están de paso y llegan ahí para servir.


En la empresa privada tenemos capacitaciones constantes y atendemos con puntualidad la queja de los clientes. En las empresas tenemos muy claro que los clientes son exigentes, que pagan un producto o un servicio y que es necesario atenderlos.


En la administración pública muchos funcionarios creen que son dueños de las oficinas en las que se encuentran y olvidan que deben de servir al cien por ciento al ciudadano.

En la empresa estamos dispuestos a las sugerencias. Somos abiertos, tenemos apertura. En la función pública cuesta trabajo encontrar apertura.


Lo que este país requiere son liderazgos que se deban a sus bases. Líderes que sean libros en blanco donde cualquier ciudadano pueda escribir sus sueños. Sus ideas y sus propuestas específicas.


México cambia si todos cambiamos, lo cual parece difícil, pero es bueno apostar por los jóvenes y por los niños. Aunque sí hay esperanza si los ciudadanos son cada vez más exigentes con sus alcaldes y con sus diputados.


Pasión por Irapuato.

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