Alhóndiga de Granaditas

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) conmemora las seis décadas del Museo Regional de la Alhóndiga de Granaditas, con una exposición que destaca su valor arquitectónico, inscrito en los patrones neoclásicos de fines del siglo XVIII, y su evolución histórica a lo largo de poco más de dos siglos.



El 26 de junio de 1958, se convirtió en Museo Regional


José María Muñoz Bonilla, coordinador nacional de los Centros INAH, expresó que “la celebración del 60 aniversario del museo es un reconocimiento al esfuerzo colectivo que ha hecho posible su funcionamiento como un lugar esencial para el aprendizaje de generaciones de la historia patria; pues la Alhóndiga de Granaditas ha sido y seguirá siendo un símbolo que nos sirve para dar sentido a nuestra gran nación, independientemente de los tiempos que estemos viviendo, prósperos o difíciles”.


Recordó el carácter de museo regional fue posible gracias a un convenio signado el 26 de junio de 1958 entre el INAH, como organismo federal, y el gobierno del Estado de Guanajuato, instancias con las que ha colaborado siempre el municipio de Guanajuato.


El Museo de la Alhóndiga de Granaditas es el único museo cuya recaudación va de manera directa a su operación, un modelo de gestión al cual debe parte de su éxito, aunque su verdadero sostén es el personal del INAH que le da razón de ser a través de la investigación, conservación, preservación y difusión de sus acervos.


“Es síntesis de la grandeza de Guanajuato y de México. Lo fue en la época virreinal gracias a su rica minería y como granero de la Nueva España, y ahora como lugar donde resurge la memoria de nuestra independencia nacional”.



Santuario cívico de la patria


Juan Alcocer Flores, titular del Instituto Estatal de la Cultura, comentó que en su carácter de museo, la Alhóndiga continúa siendo un granero, “un lugar donde se preserva el origen, la esencia de un pueblo, sus códigos y sus formas”.


Por su parte el cronista de la ciudad de Guanajuato, Eduardo Vidaurri Aréchiga, lo denominó “santuario cívico de la patria” y recordó el infausto tiempo en que de sus esquinas, enjauladas, colgaron las cabezas de los caudillos Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez.


La exposición permanecerá hasta el mes de septiembre


La muestra permanecerá en las salas Casimiro Chowell y Manuel Doblado hasta septiembre. Los asistentes podrán apreciar los diversos usos que ha tenido la Alhóndiga de Granaditas a lo largo del tiempo: almacén de granos, fortaleza realista durante la independencia de México, prisión en el segundo imperio por orden de Maximiliano de Habsburgo, Escuela de Artes y Oficios para los presos de Granaditas y finalmente el Museo Regional de Guanajuato.


La directora del Museo Regional de Guanajuato, Gabriela Sánchez Villegas reconoció que en la exposición conmemorativa del 60 aniversario está la visión del arquitecto David Jiménez Guillén, delegado del Centro INAH Guanajuato, quien destacó la valía constructiva del inmueble.


Los elementos iconográficos de la portada fueron utilizados con maestría por el arquitecto alarife José Alejandro Durán y Villaseñor en 1796, no obstante su proyecto fue rectificado por José del Mazo y Avilés, director de Arquitectura de la Academia de San Carlos.


También exhiben piezas del México antiguo y se hace un homenaje a dos personajes históricos


Se exhibe una parte del patrimonio de los pueblos originarios de México, gracias a las aportaciones de: Frederick Field, arqueólogo estadunidense quien donó más de 3,000 sellos prehispánicos que se caracterizan por su gran diversidad de origen; el maestro José Chávez Morado y su esposa Olga Costa, quienes donaron una colección de arte mesoamericano; así como la Universidad de Guanajuato, que cedió la colección arqueológica de estilo Chupícuaro.


Se rinde un homenaje a dos personajes destacados en la historia de México: Daniel Rubín de la Borbolla, amante de los pueblos indígenas de México, y el maestro José Chávez Morado, luchador social y autor de La abolición de la esclavitud, uno de los tres murales que realizó en la Alhóndiga de Granaditas. Ambos se caracterizaron por divulgar los grandes tesoros de las expresiones artísticas y manifestaciones culturales de nuestro país”, señaló la maestra Gabriela Sánchez Villegas.



Historia del edificio


La Alhóndiga de Granaditas es el edificio histórico más importante de Guanajuato y uno de los primeros de la República Mexicana, pues el hecho que el destino escribió, en el nació México. La palabra alhóndiga proviene del árabe, y quiere decir almacén de alimentos. De todas las alhóndigas que se construyeron en todo el continente, ninguna tiene la belleza de la de Granaditas, nombre dado porque se construyó donde fuera un huerto de granados.


Poco después de la llegada (en 1792), el Intendente de Guanajuato don Juan Antonio de Riaño y Bárcena, pidió prestados 20 000 pesos del Ayuntamiento para establecer un pósito: un almacén público de maíz que podía ser vendido a precios moderados para contrarrestar cualquier súbita alza de precios. Para alojar tanto el almacén del mercado municipal de granos, obtuvo permiso del virrey para construir la Alhóndiga. La obra se comenzó a construir en 1797 y se terminó en el año de 1809, con un costo total de 218 306 pesos.


El maestro mayor de arquitectura que diseñó el edificio fue José del Mazo y Avilés, pero fueron Francisco Ortiz y Castro y Juan de Dios Pérez, ambos descritos como “maestros de arquitectura” quienes dirigieron la obra. El resultado fue un edificio monumental construido en un austero estilo neoclásico y cuyas altas paredes de piedra le dan un aspecto de fortaleza, pero agraciado con un patio porticado más propio para una misión que para un granero.


El 28 de septiembre de 1810, fue atacada y tomada por las huestes insurgentes de don Miguel Hidalgo en este hecho fue muerto de un balazo en Intendente Riaño.


En esa ocasión se distinguió por su heroísmo el humilde minero Juan José de los Reyes Martínez “El Pípila”, quien cubriéndose la espalda con una losa avanzó con una antorcha encendida y prendió fuego a una de las puertas, lo cual permitió entrar al ejercito insurgente y consumar la toma de Granaditas.


Posteriormente al ser pasados por las armas los caudillos insurgentes Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez, fueron separadas las cabezas de sus cuerpos y traídas a la ciudad de Guanajuato el 14 de octubre de 1811 y colocadas en jaulas de hierro en cada una de las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Ahí permanecieron hasta el 23 de marzo de 1821, fecha en que fueron bajadas por orden de don Anastasio Bustamante y sepultadas en el entonces Cementerio de San Sebastián.