La isla azul de Diego

A diferencia de Andrés Manuel López Obrador, Diego Sinhue, el gobernador electo de #Gto., no tiene prisa por aprovechar los tiempos de la transición no obstante que el panista toma protesta el 25 de septiembre y el morenista el uno de diciembre. No es competencia ni forzosamente tienen que existir paralelismos, pero cierto es que ambos llegan al mismo puerto de responsabilidades: seis años como presidente y seis años como gobernador.


López Obrador llegará a Palacio Nacional sacando al PRI y, Diego, de regreso a casa, realmente de donde no se fue: al gobierno de Guanajuato. Quizá esas circunstancias los tengan en dinámicas diferentes y con resultados distintos. No voy a establecer aquí diferencias o coincidencias en los perfiles. Este aspecto es motivo de otro artículo.


Diferentes transiciones aunque el mismo puerto:


Desde la campaña política AMLO adelantó su gabinete y en esta etapa inicial de la transición ya anunció parte del gabinete ampliado. Diego nombró una mínima parte del gabinete. López Obrador ya anunció proyectos específicos y pinceladas de su gobierno. Diego lo hizo durante la campaña en los llamados foros – que no lo fueron y se limitaron a anuncios de líneas de gobierno – pero como gobernador electo ha tenido poca agenda, salvo la reunión con empresarios de León.


Al menos que lo estén trabajando en cuarto de guerra y tejiendo fino, en los trabajos de los guanajuatenses transicionistas no se observa públicamente una intención de empatar momentos o estrategia que permitan a ambos gobiernos – federal y local – arrancar en paralelo, con claridad en la adaptación del gobierno local al federal, pues finalmente hay una dependencia de recursos del 80 % del total invertido.


O la soberbia gana


Pareciera que los panistas guanajuatenses están en la soberbia y en espera de que los busque Andrés Manuel y su equipo. Acostumbrados al poder, no me extrañaría, aunque también me queda el beneficio de la duda. Ernesto Ayala, Gerardo Trujillo, Juan Aguilera, Allan y Charly, son quienes integran el equipo compacto. Ellos, y Diego – salvo que exista otro grupo o personas – son los adecuados para saber y responder si hay un trabajo paralelo y de análisis serio frente a lo que están llevando a cabo el lopezobradorismo y con la visión de las acciones pertinentes.


Se entiende que Diego Sinhue y su equipo y el anunciado coordinador de delegados, Mauricio Hernández Núñez, ya establecieron comunicación para los términos y el intercambio de información pre institucional con los ánimos de ambas partes de ser responsables con el momento país: la urgencia de aprovechar los tiempos y recursos para mejorar las políticas públicas y sus impactos sociales.


Ejemplos de correspondencia


Información clave, por ejemplo, de esos 2 millones 300 mil jóvenes a quienes se les va a becar cuántos corresponden al estado de Guanajuato y qué comento de recurso se aplicará. Más aún, a qué empresas serán canalizados y si existe un padrón de jóvenes y en qué condiciones de estudios y perfiles laborales. Aspecto similar con el de adultos mayores. En temas de salud, ya anunciados por López Obrador.


Tema, tan importante por ejemplo, el de las proyecciones de descentralización. En el caso de la Secretaría del Trabajo, por ejemplo, el anticipo del alcalde de León para descalificar la pretensión. Seguramente si el gobierno federal fuera panista, su posición sería totalmente de aprobación y de anuncio de generación de condiciones.


Las presiones de Diego


Está claro que Diego Sinhue tiene presiones para la conformación de su gabinete en por lo menos tres lógicas: la intención de origen de un gabinete paritario que lo somete innecesariamente a camisa de fuerza. Dos: evaluación de una obligada continuidad a partir de resultados exitosos de algunos miembros del gabinete. Y tres: los compromisos adquiridos y las amistades a lo largo de su carrera política y en su proyecto de éxito por la gubernatura.


Un ejemplo de que haber dejado correr el tiempo le ha sido contraproducente, es la presión de que ya es objeto por empresarios leoneses en particular que ya le vetaron a varios secretarios actuales para la continuidad. Muchos dirían aquí que por el contrario, que le han hecho un favor para hacerlos a un lado a petición del empresariado.


El factor Romero Hicks y los cuchillos largos


El punto que quiero resaltar es que dentro del panismo, la carta más fuerte de Diego – de momento – para la relación con el morenismo, es Juan Carlos Romero Hicks y, siempre y cuando, quede como coordinador de la fracción del PAN en San Lázaro o mínimo en las comisión de presupuesto.


Del otro lado están afilando las hachas y los cuchillos las senadoras Antares Vázquez y Malú Micher. Ricardo Sheffield y Talía Vázquez, pero pareciera que para los islotes no hay más que la laguna azul, con todo lo suficiente, sin necesidad de un mundo exterior, como la obligada relación con anticipación desde las etapas de la transiciones mismas.


La construcción del perfil ha llegado


Es entendible al nobel gobernador repensando cómo actuar. Pero estas circunstancias y estos momentos son los que lo pondrán a prueba. Para él, en el horizonte, hay mucha expectativa para generar un buen gobierno e ir construyendo su propio perfil político, pero pareciera que de tantos años en el poder a su equipo los ha cegado.


De momento Diego da la impresión de que simplemente fue el elegido del gobernador Miguel Márquez pero que ahora no sabe qué hacer ni a quién hacerle caso. Sin embargo, me quedo con la idea plena de que él se construyó su propio proyecto mientras Fernando Torres Graciano, su contrincante interno natural, se confió. Hay también algunas luces durante la campaña que me dicen que debe de haber bases para arrancar un gobierno en Guanajuato con la adecuada coordinación con el nuevo gobierno federal.


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