La venganza desde el Poder


Estamos a tres meses de que dé inicio la “4ta transformación” de México, una transformación largamente añorada por aquellos que se autonombraron víctimas de la mafia del poder, aquellos que en 1988 si hace 30 años fueron alejados de los pasillos del poder, (y si tienen duda de este tema revisen el gabinete que se ha nombrado, todos priistas de la vieja guardia, del PRI Revolucionario original), separación larga y dolorosa, que aunque lo nieguen, desde la cabeza existe un ánimo de venganza, pero no es una venganza de clases o contra el status quo, como lo piden la mayoría de sus seguidores y la mayor parte de los 30 millones de personas que votaron por AMLO, es una venganza personal y focalizada contra quienes son de acuerdo a sus rencores personales quienes los humillaron, los dejaron fuera de la jugada de la política nacional (aunque siempre hay que recordar que al enemigo hay que destruirlo totalmente, porque si lo dejas vivir pasa esto que estamos viviendo, un día, tarde o temprano será el quien tome el poder y a López Obrador nunca lo mataron políticamente hablando, se regodeaban con humillarlo, con burlarse de él).


¿Que se prevé que pase entonces a partir del 1 de diciembre? AMLO no es un hombre de muchas ambiciones monetarias: sus necesidades son de otro tipo. Como lo mencione en el párrafo anterior, él sufrió mucho con las humillaciones de las que fue objeto, de cómo el aparato gubernamental no se apiado. Para él, su mayor triunfo va a ser cuando el mismo utilice el aparato para vengarse de todos aquellos que desde su perspectiva lo dañaron.


Esta será la primera parte de su gobierno: cobrar cuentas y aquí van periodistas, gobernadores, funcionarios y ex funcionarios, ex Presidentes, y si tienen dudas de cómo se percibe en el exterior solo basta ver lo que está pasando en los medios de comunicación: el diario Reforma la semana pasada redujo bastante fuerte su alineación de periodistas, las plumas más críticas históricamente hablando, aquellos que han sido opositores a AMLO sistemáticamente, los que lo han desnudado, fueron liquidados súbitamente y en paquete para que no quede duda, si esta decisión es una orden desde las oficinas de transición de AMLO es algo muy grave, pero si es una decisión tomada unilateralmente por parte del medio es aún más grave, ya que ese guiño de sumisión habla del miedo que existe a esa venganza que se está cocinando.


Pero este tipo de situaciones se están viendo no solo en medios de comunicación. Muchos gobernadores ya han puesto su cabeza en bandeja de plata poniéndose a su magnánima orden. Partidos políticos como el PVEM y Movimiento Ciudadano, fieles a su costumbre, ya decantaron por no ser oposición a los designios de AMLO.


Los sindicatos están reeligiendo a sus acostumbrados líderes charros seguramente con la venia del todo poderoso al cual ya debieron prometerle su infinita lealtad. El 1 de Diciembre AMLO se convertirá en uno de los presidentes más poderosos, irónicamente de los últimos 30 años. La mayoría del congreso le servirá de manera ciega, los Estados, aún y cuando sean oposición deberán rendirse a él aunque no sea su deseo. Eso sí, AMLO tomará algunas decisiones para el respetable, se bajara el sueldo y lo hará a todos los funcionarios, seguirá viviendo en su modesto departamento, seguirá viajando en aviones comerciales aún y con todas las contrariedades que eso implica y paremos de contar, el tema del aeropuerto aunque lo han cacareado desde el primer día de su campaña, no serán tan obtusos y tontos como para hacerlo, si aún no se deciden es porque aquellos que lo están construyendo no han dado su brazo a torcer, no han permitido que AMLO y su gente tenga algún tipo de beneficio del mismo, van a llevar la decisión hasta el final si se aprueba será el pueblo bueno quien así lo decida (siempre y cuando los dueños del dinero dejen de lado sus jugosas ganancias) o si no se aprueba será el mismo pueblo bueno quien lo decida (que sería una presión extrema, muchas fortunas están metidas en este proyecto y dicen que de lo robado lo recuperado).


Aquellos que esperan un cambio radical, que México de la noche a la mañana se conviertan en un país de primer mundo deben esperar sentados. Hoy existen muchas crisis económicas en el mundo (Argentina, Turquía), y tomar decisiones económicas populistas tendría graves consecuencias. El tratado de libre comercio para México es un salvavidas que nos ayuda a flotar en las economías estables. Cualquier movimiento a este pondría en verdaderos predicamentos a nuestra economía.


Una mala decisión repetiría una situación similar al error de diciembre del 94. Si los nuevos poderosos son tan soberbios de no ver estas señales se nos vienen años muy oscuros en temas de economía en el país. En seguridad uno de los temas más preocupantes para todos, los mexicanos tampoco se esperan grandes cambios. La preocupación de nombrar un fiscal que cubra más la parte política que la de seguridad ayuda a que el tema diste mucho de solucionarse.


El que exista un órgano de Seguridad Pública autónomo ahora su SSP, no ayuda a arreglar el problema de fondo si los que se encargan de investigar y sancionar los delitos están más preocupados por “castigar” a los políticos corruptos, que por ver cómo acabar con un crimen organizado que ésta destruyendo la tranquilidad de pequeños pueblos donde la autoridad es nula o grandes ciudades donde las autoridades municipales y estatales ya no pueden con el tema. Ya dio AMLO su brazo a torcer de quien seguirá mandando en el tema de Seguridad.


El ejercito que no ha podido controlar al crimen organizado desde hace más de 12 años seguirá en las calles tal vez con el argumento básico de que si no está en las calles las cosas estarán peores, en seguridad la realidad nos alcanzará, y será peor que en los dos sexenios pasados y esto no precisamente será culpa de AMLO: el monstruo ha crecido de manera exponencial y aun no estamos ni cerca de nuestra peor crisis en Seguridad. Hoy AMLO debe de sentarse y meditar que la campaña terminó.


Debe cambiar su discurso y no por ser mentiroso o por miedo. Debe de aterrizar a sus seguidores de sus limitaciones (si aún y con todo el poder que acumula en las cámaras) no es el mesías, aun y cuando así lo quieran ver, riesgos para él y México hay muchos y de estos no todos dependen ni de su honorabilidad ni de su discurso de Republica amorosa. Debe recordar que siempre que las expectativas son muy altas y será mayor la desilusión y decepción.


Nadie quiere que le vaya mal a México, aquí vivimos, y su derrota como presidente será la nuestra como mexicanos aún y cuando no hayamos votado por él, más aun y lo repudiemos, quiero pensar que su principal finalidad es llevar a México por buen camino más allá de filias y fobias. Él quiere ser recordado como el mejor Presidente de la Historia de México. Ojalá y lo digo de corazón, lo logre.

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