Síntesis Nacional

Conoce la opinión del Periodista Fidel Ramírez Guerra, columna de columnas, portadas del día y notas políticas.


Foto del día: Enrique Calderón Alzati, presidente de la Fundación Arturo Rosenblueth, dio a conocer los resultados, en los que se reflejó una participación de un millón 69 mil 870 personas; de los cuales 311 mil 132 participantes se inclinaron por la opción de Texcoco y 748 mil 335 por Santa Lucía.

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AMLO y Maduro, la polarización


Por Fidel Ramírez Guerra


Como evento de Estado el nuevo gobierno tiene la diplomacia de invitar a los mandatarios de naciones con los que México tenga relaciones. Es el caso del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.


Un aspecto distinto, es que cada presidente en su respectiva nación tenga su propia forma de gobierno, aceptaciones y rechazos. Maduro como presidente de Venezuela genera mucha polémica en México, desde donde se han lanzado los ex presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox.


Si de por sí Andrés Manuel López Obrador es una figura polémica, que polariza por su estilos, perfil mismo e ideología, la campaña presidencial fue en el mismo sentido como lo es la etapa de la transición. Por consiguiente, su gobierno tenderá a estar lleno de polémica, de reacciones a favor y de reacciones en contra, tal y como se expresa en las calles, en los hogares, en el café y en las redes sociales.


Por diplomacia invita. Grave error sería no invitarlo. En efecto ya se hicieron las invitaciones oficiales, pero no se ha confirmado plenamente la asistencia… aun habiendo confirmado, el tono antiMaduro va a subir en México, oxigenado por los panistas, quienes se unirán sin duda en esta cruzada.


Lo curioso de esto es que también hay expresiones de priistas. La pregunta es si en el tiempo – todo este noviembre – se darán sonados y formales pronunciamientos contra la visita oficial de Nicolás Maduro.


Lo que veo, lo que creo, es que veremos un TUCOM, un todos unidos contra Maduro y, por consiguiente, contra AMLO.


En mi opinión, el gobierno en transición de López Obrador debe de dejar la invitación oficial tal y como se encuentra, pero de ninguna aferrarse a que venga Maduro a México a la toma de protesta y mucho menos, salir en su defensa. Si lo hace de manera enfática, polarizará más el momento país y su toma de protesta, lejos de júbilo y de fiesta, podría ser de repudio en distintos segmentos de la población. De manera especial entre panistas y priistas. Activistas, agrupaciones conservadores, empresariales, medios, articulistas, intelectuales, clero, en fin.


Lo que quiero decir, es que convendría más a López Obrador y a Morena que Maduro no viniera y, lo que es más, que anticipara que no viene. Ya imagino días previos al uno de diciembre. Esta apuesta le puede salir cara a AMLO y a sus equipos y simpatizantes.


Y puede significar un mal inicio. Lo que es más: Nicolás Maduro puede unir al PAN.

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Columna de Columnas

Contra los dictadores / Arrasó Santa Lucía

29/10/2018


Contra los dictadores

La confirmación de la asistencia del Presidente venezolano Nicolás Maduro a la toma de protesta de AMLO ha generado descontento entre los mexicanos, quienes han sugerido retirar la invitación al mandatario como muestra de solidaridad al pueblo Venezolano. Al respecto en el Excélsior, el periodista Jorge Fernández Menéndez, escribe que: “fue invitado y confirmó su presencia Nicolás Maduro, el mandatario venezolano que mantiene a miles de presos políticos detenidos, que ha matado a cientos de manifestantes que se oponían a sus políticas, que ha enviado a millones de venezolanos al exilio y que ha sumergido a su país en la peor crisis económico, política y humanitaria de su historia. No, no podemos ser amigos de todos los gobiernos del mundo como ha dicho López Obrador. Podemos y debemos tener relaciones diplomáticas con ellos […], pero no tenemos por qué ser amigos de dictadores impresentables como el señor Maduro. En todo caso, hay que explicarle que si quiere mantener buenas relaciones diplomáticas con México y el mundo, debe liberar a los presos políticos, dejar de perseguir a los suyos, restablecer las libertades individuales básicas, comenzando por la de prensa y convocar a elecciones limpias, libres y supervisadas internacionalmente. Su presencia será más notable todavía porque ninguno de los líderes mundiales podrá estar en la toma de posesión del presidente López Obrador porque en forma simultánea se realizará en Buenos Aires una muy importante reunión del G20, donde sí estarán esos mandatarios”.


Otra de las críticas a la visita de Maduro se da en Milenio, el periodista Carlos Puig, escribe que: “la revista Nexos ha tomado una posición editorial abierta contra la decisión del gobierno electo de México de invitar a su ceremonia de toma de posesión a gobiernos dictatoriales, expulsados de hecho del concierto diplomático mundial por su violación sistemática de los derechos y las garantías democráticas de sus ciudadanos. Este es el editorial: Contra la invitación a dictadores. Entre los gobiernos invitados a la toma de protesta del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, hay dos que sobresalen por las condiciones autoritarias en las que viven sus habitantes: Venezuela y Corea del Norte. Ambos con sanciones establecidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Y por la Organización de Estados Americanos (OEA). Nicolás Maduro es el Presidente de un país que en los últimos dos años ha obligado a que más de dos millones de sus habitantes busquen refugio en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Día con día sus fronteras lucen abarrotadas por ciudadanos que huyen del desamparo político y económico al que su propio gobierno los ha condenado. Es el mayor exilio registrado en esa región en los últimos cincuenta años […]. El presidente Nicolás Maduro niega la crisis humanitaria y política que existe en su país, pero los hechos, los testimonios de los ciudadanos, de los integrantes de la oposición y de los periodistas contradicen esa fantasía. Por su parte, Corea del Norte, bajo la dictadura de Kim Jong-un, es un país con fronteras cerradas, altos índices de pobreza y controlado acceso a internet. Por ser una amenaza nuclear, la ONU ha establecido en su contra sanciones económicas y diplomáticas. En su tarjeta de presentación internacional, también figuran las constantes violaciones a los derechos humanos de las que han sido víctimas los disidentes. El gobierno electo de México justifica la invitación a estos dos países con el argumento de una política exterior de amistad y respeto. México no puede usar un discurso político que justifique lazos diplomáticos con dictaduras. El respeto a la democracia es hoy más necesario que nunca”.


Por su parte en El Universal, el periodista Carlos Loret de Mola, escribe que: “los mandatarios más importantes del mundo no habían confirmado su presencia, sobre todo porque la toma de posesión mexicana se empalmaba con la estratégica reunión del G-20 en Buenos Aires. Y que el gobierno electo de López Obrador no quería anunciar que el único confirmado fue Maduro. Así que decidieron esconderlo un rato. El objetivo fue que tratara de pasar desapercibida la presencia del repudiado Presidente. Así que soltaron primero una lista de mandatarios centroamericanos, y fueron así, por goteo, informando de personalidades y jefes de Estado que aceptaban venir. Pero Maduro estuvo confirmado desde un inicio. El futuro canciller Marcelo Ebrard y su equipo lo supieron desde septiembre, según me lo revelaron fuentes de alto nivel hace un mes […]. No es para menos: Nicolás Maduro ha sumergido a su país en una crisis económica tan profunda que en un lapso de meses han huido de su territorio millones de venezolanos, mientras encabeza un régimen dictatorial que oprime todas las libertades. Pero en Morena tiene grandes defensores, encumbrados en la dirigencia del partido y el Congreso […]. Así que a juzgar por sus propias palabras, para el próximo presidente de México es más grave oponerse al aeropuerto de Santa Lucía que encarcelar opositores, disparar contra manifestantes, disolver al Congreso, tumbar a la Suprema Corte, pe