Síntesis Nacional

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Foto del día: El sector empresarial del país expresó su apoyo, “en lo general”, a la iniciativa para la creación de la Guardia Nacional como medida para recuperar la paz y combatir a la delincuencia, pero pidió también continuar con el fortalecimiento de las instituciones policiales estatales y municipales. El director corporativo de Coordinación y Desarrollo de Grupo Lauman, Jaime Domingo López Buitrón, dijo que “el Consejo Coordinador Empresarial apoya, en lo general, la iniciativa de reforma constitucional que el Poder Ejecutivo presentó ese honorable Congreso con el fin de conformar la Guardia Nacional”. “La consideramos un instrumento fundamental del Ejecutivo en la preservación de la seguridad pública, la recuperación de la paz y el combate a la delincuencia en todo el país. En eso, en lo general, tenemos plena coincidencia”, expuso el también ex director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). (24 Horas)


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Columna de Columnas

AMLO: revés internacional, éxito político y escepticismo económico / Extremos / Economía y política presidencial

16/2/2019


AMLO: revés internacional, éxito político y escepticismo económico

En los dos meses y medio que lleva la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, se han tomado decisiones en plítica interior, exterior y económica, que dejan en evidencia que el Gobierno del tabasqueño no ha logrado un equilibrio. Mientras que en política interior, López Obrador parece estar “blindado” contra la oposición y sus detractores; sin embargo, en política exterior el Gobierno del tabasqueño ha mostrado una pasividad que es criticada por muchos. Finalmente, la política económica ha sido la más criticada por gran parte de los detractores de AMLO, por ejemplo, con la más reciente descalificación de su plan para rescatar a Petróleos Mexicanos (Pemex). En El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “tres hechos ocurridos este viernes representan un buen termómetro para medir cómo va el Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador, en sus distintos ámbitos de responsabilidad y actuación, a dos meses y medio de su arranque: con un éxito boyante y popularidad creciente en la política interna, donde el Presidente suma aprobación en las encuestas; con una débil y cuestionada política exterior escudada en el ‘respeto’ y en una rígida interpretación constitucional, mientras debilita la imagen del país hacia afuera; y con un escepticismo y desconfianza creciente de su política económica que no convence a inversionistas nacionales ni extranjeros y amenaza con degradar la calificación financiera del país. En política exterior, la ‘Declaratoria de Emergencia’ de Donald Trump, con todo y sus polémicas razones y su agresivo discurso que habla de una ‘invasión de drogas y migrantes indocumentados’ a los Estados Unidos, significa un nuevo revés y un golpe más a México y a los mexicanos, sin que el gobierno mexicano respondiera ni fijara una posición […] el silencio del Presidente y de su cancillería es un nuevo yerro de una política exterior que, sumada a su errática posición en Venezuela, empieza a verse tibia y timorata, y lejos de fortalecerla, deteriora la imagen internacional de la nación. Muy distinto a lo que ocurre en la política interna, donde la imagen del Presidente —que no necesariamente del gabinete— se fortalece y sigue ganando aprobación popular con decisiones como la de visitar ayer el municipio de Badiraguato […] Pero mientras políticamente gana confianza, en lo económico su gobierno no logra convencer y, con señales de ‘alerta’ desde el extranjero, más bien aumenta el escepticismo y la desconfianza en la viabilidad de su política financiera. Su anunciado ‘Plan para rescatar a Pemex’ y salvarlo de un mayor endeudamiento y de la pérdida definitiva de la calificación de los inversionistas extranjeros, no logra el efecto deseado y es visto como ‘insuficiente’ por analistas y calificadoras internacionales […] Así, visto a partir de tres hechos y acciones concretas de ayer, el Gobierno de la llamada Cuarta Transformación exhibe y muestra cuáles son sus mayores fortalezas pero también en donde están sus debilidades en el arranque de la administración […] el de López Obrador será un Gobierno con un paso desigual y disparejo que, mientras es visto como cada vez más fuerte políticamente y se ve casi como ‘blindado’ a los ataques o la acción de sus opositores […] cojea en su imagen externa y provoca cuestionamientos sobre debilidad o falta de definición y contundencia en su política exterior, mientras que en lo económico y financiero, de plano empieza a generar incertidumbre interna y externa”.


Extremos

En Reforma, el escritor Jorge Volpi, escribe acerca de cómo México se ha polarizado en dos bandos desde3 la llegada del ^Presidente López Obrador al Poder; por un lado, los opositores al tabasqueño, y por el otro, el ejército de la cuarta transformación: “de un lado, aquellos a quienes todo, absolutamente todo, les parece un desastre. Comentaristas, analistas, opinadores. Según ellos, vivimos en las cercanías de la catástrofe. Nunca antes, escriben, repiten, vociferan, habíamos estado tan mal […] Olvidan, y se obstinan en hacernos olvidar, el caos de los últimos doce años. Se concentran en cada error y en cada dislate actuales -es cierto: abundan-, pero los árboles les impiden ver el bosque. De pronto, los miles de víctimas de la guerra contra el narco pasan a segundo plano. Tampoco recuerdan que, en el sexenio anterior, la corrupción no fue una práctica excepcional, sino una política de Estado para sustraer recursos públicos en beneficio de unos cuantos. La desigualdad y la pobreza no entran jamás en sus análisis prefieren despotricar contra todo, incluso contra minucias o descuidos irrelevantes. Lo más extraño: su nostalgia hacia nuestro pasado inmediato, como si hubiese sido una época dorada. Nos escamotean, así, que somos una nación hecha añicos, donde la justicia no existe y donde reina la más obscena impunidad. Del otro lado, el gobierno. Un gobierno que carece casi por completo de voceros porque la única voz que importa, la única que se escucha, es la del Presidente […] Se piensan capaces de inventar el país desde sus cimientos, desechando el conocimiento acumulado durante décadas. Su desfachatez es equivalente a la de sus críticos: hay que destruirlo todo para empezar otra vez. La mayoría son funcionarios de todos los rangos que olvidan, y nos quieren hacer olvidar, que en medio de la corrupción y la barbarie de los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional y del Partido Acción Nacional hubo, también, miles de ciudadanos que intentaron hacer lo mejor que pudieron por sus compatriotas […] igual que sus feroces enemigos, también sienten nostalgia hacia una época de oro que jamás existió, solo que la suya, ubicada en algún momento después del medio siglo, durante el desarrollo estabilizador priista, es más opaca y lejana. Estos dos mundos enfrentados se parecen más de lo que podríamos suponer. Dos soberbias y dos vanidades coincidentes. Los une su común desprecio hacia quienes no piensan y actúan como ellos. Así es, más o menos, el México de hoy: de un lado, la ruidosa -pero casi invisible e irrelevante- comentocracia; del otro, el Gobierno, con sus aguerridos burócratas. Entre los primeros, la sospechosa unanimidad de que todo lo que se hace hoy, desde la 4T, es lamentable. Entre los segundos, la idea de que todo lo que se hizo, hasta ahora, fue una calamidad. Los errores actuales son, es cierto, muchos; pero también se aprecia la voluntad de corregirlos. El pasado reciente fue, sin duda, una pesadilla, pero en medio de ella hubo avances, logros y aciertos. Lo más difícil, en una época como ésta, es distanciarse de los extremos tanto de un bando como del otro. No para ser objetivos -pretensión imposible-, pero al menos, sí, ecuánimes. Nada tan arduo, en la refriega, como la sensatez”.


Economía y política presidencial

En Milenio, el columnista Liébano Sáenz, escribe que: “política y economía marchan por senderos distintos. Uno de los retos mayores para aquella, más en tiempos de globalidad, es el de ser consecuente con las condiciones que fortalecen el desarrollo económico. Hay quien asume que la política debe prevalecer sobre la economía, pero la realidad es que la economía, tarde o temprano, es la que tiende a imponer su agenda y sus prioridades en las naciones, indistintamente al signo u origen político o ideológico de sus gobiernos. En el caso de México, desde hace casi un cuarto de siglo, se ha podido mantener alejado el riesgo de una crisis y sus perniciosos efectos. Merced a la estabilidad macroeconómica alcanzada, a la que nos acostumbramos a ver como parte del paisaje, no hemos justipreciado ese logro al que llegamos después de los años turbulentos de las décadas de los 70 y 80. El costo de estabilizar la economía fue muy alto y se acompañó de un cambio en el régimen de gobierno, que acotó la discrecionalidad presidencial para adaptar el conjunto del aparato de Estado a la realidad económica del país y poder insertarnos en mejores condiciones al mundo globalizado […] Ahora, resultado del equilibrio político que generó la elección del 1 de julio, el país transita nuevamente a un nuevo régimen. El desafío actual es cómo hacer del cambio político y del nuevo papel que tiene el Presidente con su dominio en el Legislativo una herramienta funcional a la realidad económica del país y del mundo. No es fácil. El modelo de una presidencia acotada, resultado del proceso de democratización, persiste como una premisa para la certeza económica, aunque quizá no para responder a las aspiraciones y a las expectativas inmediatas de la mayoría de los mexicanos. El Presidente López Obrador ha sido eficaz no solo en términos electorales, sino en obtener apoyo popular hacia su gobierno. La cuestión es que buena parte de las decisiones y la forma de gobernar y comunicar lo ha distanciado del sector empresarial e inversionista […] El gobierno debe propiciar un ambiente para que la política no sea un factor que disuada las posibilidades de desarrollo, sino que otorgue confianza y certeza económicas. Un buen principio sería desterrar del discurso las ambigüedades en torno a la responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la ley, pero la tarea no queda ahí. Pasa necesariamente por defender a las instituciones y los órganos autónomos que sirven de contención y contrapeso, así como por otorgar decidido respaldo a la Corte, que con creces ha acreditado credibilidad e independencia. El presidente debe prever también los efectos de mensajes que, siendo muy eficaces para ganar la confianza pública, resultan muy delicados o sensibles para quienes ven en el país un lugar de oportunidad para la inversión. El sector empresarial, por su parte, debe tener una voz menos reactiva y más constructiva y clara para aportar al ejercicio responsable en materia económica. La política, que a ratos parece crear un abismo que divide, que nos confronta y por donde pueden escaparse nuestras posibilidades de ser un país próspero y con igualdad, debe ser el eje para que el proceso de transformación propuesto por este gobierno alcance el éxito donde más lo sienten y aprecian los ciudadanos, en su economía diaria”.


Emergencia y los muros en la frontera

En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “sí hay una emergencia, pero no es la que tramposamente se declara desde la Casa Blanca. Cruzar la frontera es un riesgo para cualquier ciudadano que intente hacerlo de manera ilegal, pero las durísimas condiciones a las que se enfrentan las personas, y que con mayor detalle conocemos en la actualidad, no han reducido el tránsito de migrantes, acaso sólo los han hecho cambiar sus rutas, y esto es justo lo que los pone en mayor peligro. Lo narran Eduardo de Gortari y Esteban González, para Plumas Atómicas: “A las afueras de Gila Bend, en Arizona, más de 30 voluntarios de las Águilas del Desierto, se reúnen por la madrugada para ir en busca de tres personas que un grupo dejó atrás en medio de la caminata (…) Águilas del Desierto es una asociación de voluntarios dedicados a rastrear migrantes perdidos en el desierto de Arizona. Conformado casi exclusivamente por migrantes que en algún momento cruzaron ilegalmente, ellos viajan desde Los Ángeles, San Diego o Tucson para atender reportes de familiares e incluso de los mismos migrantes que se han perdido mientras cruzaban la frontera”. En la investigación se precisa que el desierto se ha convertido en la nueva ruta, pues a diferencia de Tijuana, con su muro físico, y Texas, con su muro en forma de Río Bravo, la línea entre Sonora y Arizona conduce a miles de metros cuadrados de desierto: “demasiado caliente para cruzarlo de día en verano, demasiado frío para cruzarlo de noche en invierno” […] Aun así, con los muros levantados por el hombre, y las barreras formada