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Síntesis Nacional

Conoce la opinión del Periodista Fidel Ramírez Guerra, Columna de columna, portadas del día y notas políticas.


Foto del día: El presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que en su gobierno "tenemos que apurarnos", pues son seis años nada más y "no voy a reelegirme".En el marco de la presentación del programa Crédito Ganadero a la Palabra, sostuvo que se reactivará al campo y a la ganadería y aseguró que continuará trabajando mientras el Creador le dé vida o la ciencia lo permita. "Son muchas las demandas del pueblo, con razón, pero ahí vamos a ir, poco a poco, puede que se tarden, la justicia tarda pero llega. Vamos a ir resolviendo los problemas", aseguró. (Enfoque Noticias)


Editorial Centenarios-Kiosco de la Historia

Agencia de Información Especializada

Kiosco

Sociedad Civil en la 4T


Por Fidel Ramírez Guerra


También son nuevos tiempos para la sociedad civil en el gobierno de la 4T:


La sociedad civil de los 90 ante gobiernos priistas y la sociedad civil de principios de este siglo con gobiernos panistas también es muy diferente.


La SC de los noventa luchó contra el partido único, contra cámaras de un mismo partido.


Esa sociedad civil registró una canalización política electoral hacia la derecha, votando e impulsando al PAN y otra corriente a la izquierda, con el PRD.


Un tercer segmento de la sociedad civil se ha mantenido actuante, sin involucramiento político.


Dentro de este apartado es infinita la organización social. Hay una sociedad organizada para todo tipo de fines y es dinámica.


A pesar de que se le reconocen sus fortalezas, la sociedad civil tiene retraso en sus capacidades de organización. No ha sido lo suficientemente robusta y ha perdido metas y agendas.


Tenemos una sociedad civil con tibios intentos de organización, despreciada por los gobiernos municipales, estatales y federal.


Con gobiernos del PRI, del PAN, del PRD y ahora de Morena, las sociedades organizadas valen poco o nada.


Frente a esta nueva experiencia de este gobierno de la 4T, esta sociedad no tiene más opciones: replantear una organización más fuerte, aguerrida y con agenda, o ser pulverizada en el tiempo.


Sin tiempos de sociedad civil, pero le está faltando fortaleza y agenda.

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Columna de Columnas

Civil / Consenso / Los contrapesos del poder

23/2/2019


Civil

La aprobación de la Guardia Nacional por unanimidad en el Senado de la República sorprendió a muchos, pero algo importante que no podemos dejar de lado es el consenso al que llegaron los legisladores para que todas las bancadas avalaron el proyecto, mismo que fue modificado para que tenga un mando civil, atendiendo a las peticiones y exigencias de la sociedad civil. En Reforma, el escritor Jorge Volpi, escribe que: “ocurrió cuando nadie lo esperaba. Una sorpresa y casi un milagro. Tan pocas veces en nuestra historia reciente hemos sido testigos de un acto no solo de responsabilidad, sino de generosidad de nuestras élites, que nos sigue resultando inverosímil. Nos resistimos a celebrarlo porque no estamos acostumbrados a que los políticos nos escuchen, mucho menos a que cambien drásticamente sus posiciones en aras del bien común. Y, sin embargo, al menos en esta ocasión y por ahora, el gran pacto está allí. En un anuncio tan inaudito como insólito, los senadores de todos los partidos crearon un nuevo cuerpo policíaco, la Guardia Nacional, con un mando puramente civil. Vale la pena repetirlo: 127 votos a favor, cero en contra, cero abstenciones. Un acuerdo que, en contra de lo que hasta hace unas horas se pensaba, antepone una auténtica política de Estado a los caprichos de los partidos, a los deseos -al menos a los deseos explícitos- del Presidente y a la presión ejercida por las Fuerzas Armadas. Durante estos últimos meses, la Guardia Nacional, que en su redacción original no dejaba de ser un cuerpo militar, se percibía como la mayor traición de la 4T a sus votantes: a los millones que votaron por un cambio drástico en la estrategia de combate al narcotráfico y al crimen organizado. En su versión original, el nuevo cuerpo no era sino la exacerbación de la militarización del país emprendida por Calderón -y continuada por Peña Nieto- conforme a la cual el Ejército y la Marina, al ser los últimos bastiones contra la corrupción, debían seguirse encargando de tareas de seguridad pública […] El acuerdo es tan sorprendente que ofrece una victoria para todos nuestros actores políticos, con excepción de las Fuerzas Armadas. Morena pueda afirmar haber sido la piedra angular del acuerdo; los demás partidos, por su parte, pueden adjudicarse la presión ejercida para lograrlo. La sociedad civil, que el Presidente tanto ha vilipendiado en estos días, puede sostener que fue escuchada. El país en su conjunto puede respirar, aliviado, ante la primera piedra firme para su reconstrucción luego de estos doce años de desastre. Y, por último, el Presidente parece haber perdido, tal vez porque necesitaba demostrar una derrota frente al Ejército, pero en realidad ha vuelto a ganar y de seguro se verá fortalecido a niveles nunca vistos. La jugada, si continúa así, es maestra. Nuestra historia política tiene pocos días y momentos de los que debamos sentirnos orgullosos. Conviene, pues, aplaudir hoy la madurez y la responsabilidad de nuestros políticos -y las del Presidente en primera línea- y, con la prudencia del caso, esperar que este sea el primer signo de que a México le aguardan tiempos mejores.


Consenso

En el Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “lo ocurrido con el dictamen la Guardia Nacional en el Senado es histórico. Ya lo escribimos ayer, pero vale analizar los porqués, y para ello, dos voces que fueron, al igual que las de los legisladores, piezas fundamentales en la construcción del acuerdo: la de la representación del Gobierno de México y la de la sociedad civil […] La Guardia Nacional está en proceso de creación, sólo un paso le espera en San Lázaro. Ya me adelantaron coordinadores y vicecoordinadores que todo indica que el dictamen será aprobado. Y esto queda como antecedente para el resto del sexenio: si en un tema tan delicado como éste se logró un consenso, será cosa de mezquindad que no se logre con otros objetivos”.


Los contrapesos del poder

En Milenio, el columnista Liébano Sáenz, escribe que: “siendo como es, el sistema más eficaz de Gobierno, la democracia requiere vías de contención que operen como garantes de un Estado con plena separación de poderes y respeto a las libertades y a los derechos de los ciudadanos. La contención es, principalmente, institucional, y su expresión más relevante es el Parlamento y el Poder Judicial, pero también es un efecto social, que viene de las organizaciones civiles como los sindicatos, la Iglesia o las agrupaciones de empresarios y productores. La lucha democrática tiene una constante, la desconcentración del poder. Por eso el papel de la prensa reviste la mayor importancia, ya que la libertad de expresión es otro de los mecanismos de control y una de las características por excelencia de la realidad democrática. Los contrapesos formales e informales en el ejercicio de gobierno con frecuencia son compañeros incómodos de viaje para quienes están al frente de la administración pública; sin embargo, esos elementos son, precisamente, las fortalezas con que cuenta la democracia para lograr su subsistencia y para imponerse a los riesgos que de siempre la han amagado. Son muchos los enemigos que tiene el modelo democrático hoy en día, y no son amenazas exclusivas de países en América Latina; el riesgo se vive incluso en democracias más consolidadas, lo mismo en Europa que en Estados Unidos […] Justamente porque el poder no debe depositarse en una sola persona, el diseño original del régimen presidencial de los constituyentes estadounidenses contempló desde el origen, evitar que el Presidente pudiera invocar el mandato popular por encima de su principal contrapeso, la Casa de Representantes. Por ello se estableció la elección indirecta del Presidente y la directa de los diputados o representantes. En tal sentido se recuperó la idea de la Revolución francesa de que la soberanía popular radica en el Parlamento, no en la Corona o en quien ejerza el Gobierno. La democratización de México ha llevado un curso semejante. El proceso no se agota en el tema electoral, sino en la arquitectura del sistema de gobierno. La desconcentración del poder no solo ocurre con la pluralidad representada en el Congreso o la independencia de la Suprema Corte de Justicia, también se han creado órganos autónomos para contener la discrecionalidad del gobierno, instancias técnicas de Estado como el Banco de México, el INE, la CNDH, la CRE, la Cofece, el INAI y otras entidades. Contener el poder no significa obstruirlo. Es propiciar su conducción en términos tales que las definiciones fundamentales atiendan un sentido democrático, de responsabilidad colectiva, de trabajo conjunto […] El Presidente cuenta con gran apoyo popular y una amplia mayoría legislativa; sin embargo, en el proceso de transformar al país, de cumplir el mandato inequívoco de cambio para dirigirlo a un mejor estadio, no se puede transitar hacia el ejercicio del poder de un solo hombre, de una sola visión o una sola moral, por más respaldo que se tenga del pueblo o del Congreso. Es necesario, hoy más que nunca, reconsiderar los fundamentos de la democracia no para cuestionarlos, sino para reafirmarlos como parte sustantiva del sistema que nos lleve a ser un mejor país”.


Pemex en picada; el dolor de cabeza de la 4T

En El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “de ser por décadas sostén y principal fuente de divisas e ingresos fiscales de los gobiernos y la Hacienda pública, Petróleos Mexicanos hoy se ha vuelto también, en medio de la peor crisis productiva y financiera de su historia, el estandarte ideológico de un cambio de timón en la política energética que se propone dar el presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero el proyecto para devolverle a la minimizada empresa productiva del estado que heredó de su antecesor, su carácter de empresa estatal preponderante y dominante en el mercado petrolero, se topa con serias dificultades financieras y operativas que amenazan con dinamitar cualquier intento de rescate junto con la estabilidad de las finanzas y la economía nacionales […] Y aunque el gobierno federal hace su mayor esfuerzo por rescatar a Pemex de la quiebra con 5 mil millones de dólares y anuncia planes de inversión, ahorro, combate a la corrupción, robo de combustibles y hasta reducción de cargas fiscales, todo eso no es bien recibido por las agencias calificadoras y financieras externas que tienen a la empresa mexicana en la cuenta final y con los focos rojos, mientras la producción de la petrolera nacional sigue en caída libre y con las peores cifras de producción de los últimos 30 años. Ayer se anunció que en enero de este 2019, se produjeron sólo 623 mil barriles de petróleo, 15 por ciento menos que ese mismo mes del año pasado, y los peores números de producción de crudo que se hayan reportado desde 1990, según los reportes mensuales de la Secretaría de Energía”.


El futuro está aquí

En el Excélsior, su columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “la solicitud del Partido Digital de México fue aceptada por el Instituto Nacional Electoral. Que no le suene extraño. Esta nueva opción política sería la primera en su tipo en México, tal como existen en otros países: Partido de la Red, en Argentina; Digital, en Uruguay, y Partido X, en España. Entre sus objetivos es