Reducción presupuestaria del ramo de los “moches”; crisis en “caja chica” de políticos

Entre los funcionarios públicos y legisladores del sexenio pasado en los distintos órdenes de gobierno se estilaba llamarle al Ramo 23, “el ramo suburbano”, porque decían, era de donde compraban las ostentosas camionetas Suburban en las que estilaban trasladarse a los actos públicos… y privados.


También el Ramo 23 “Provisiones Salariales y económicas” es conocido como el de "los moches" debido a que los diputados eran acusados de pactar con presidentes municipales y gobernadores qué tipo de obra es la que se realizaría.


Este ramo es el más opaco de todos los que componen el presupuesto federal donde legisladores de todos los partidos ofrecen a estados y el municipios etiquetar recursos de dicho ramo para sus proyectos de inversión, a cambio de recibir en pago un porcentaje del mismo.


El Ramo 23, una de las partidas del Presupuesto de Egresos cuyo nombre oficial es Provisiones Salariales y Económicas y fue creado a principios de los años ochenta como “Erogaciones no sectorizables”, pero a partir de 1990 cambió a su denominación actual.


Este, el del ramo, es uno de los grandes temas actuales entre los niveles de gobierno debido a la reasignación de recursos, una de las partidas más polémicas dentro del Presupuesto de Egresos debido a que cuenta con fondos especiales.


Dentro del Ramo 23 existían varios fondos y programas que eran manejados de forma discrecional por el Ejecutivo y, en algunos casos, eran asignados también de forma discrecional por los diputados.


A finales del mes de diciembre pasado, el presidente municipal de Nezahualcóyotl, Estado de México, Juan Hugo de la Rosa García, respaldado por 200 alcaldes de todo el país, solicitó por medio de un documento al presidente de la República Andrés Manuel López Obrador presupuestos justos para los municipios, pues con los ajustes presupuestales, como el del Ramo 23, no existe certidumbre sobre la asignación de los recursos, lo que pone en riesgo la ejecución de obras prioritarias para la mejora en servicios e infraestructura en las localidades.


En el Presupuesto de Egresos de la federación, critican los adversarios a la disminución del 69 por ciento en los recursos de este ramo, considerada como “la caja chica” que no existen los mecanismos para atender los proyectos que han presentados los presidentes municipales, ante la Comisión de Presupuesto, que son fundamentales para lograr que la población pueda mejorar su calidad de vida con la realización de planes esenciales en materia de agua potable, drenaje, pavimentación e incluso seguridad pública, entre otros.


Los ingresos


La Ley de Ingresos de 2019 contempla una recaudación de recursos del gobierno federal por cinco billones 838 mil 59.7 millones de pesos.


Por concepto de impuestos se tiene estimada una recaudación por tres billones 311 mil 373.4 millones de pesos; por cuotas y aportaciones de seguridad social 343 mil 133.4 millones; ingresos por venta de bienes y prestación de servicios un billón dos millones 697.5, y por derechos se estiman 46 mil 273.6 millones, entre otros.


El presupuesto de egresos



De manera complementaria, el pasado 24 de diciembre, los legisladores de Morena, del Partido Verde y algunos del PRD aprobaron un gasto neto para el país de 5.8 billones de pesos.

Uno de los grandes temas fue la reasignación de recursos para el Ramo 23, una de las partidas más polémicas dentro del Presupuesto de Egresos debido a que cuenta con fondos especiales que se han utilizado de manera discrecional en los últimos años.


Algo de historia


El Ramo 23 es una de las partidas del Presupuesto de Egresos cuyo nombre oficial es Provisiones Salariales y Económicas. Fue creado a principios de los años ochenta como “Erogaciones no sectorizables”, pero a partir de 1990 cambió a su denominación actual.


A diferencia de otros ramos, la Secretaria de Hacienda es la encargada de administrarlo y cuenta con diversos fondos que pueden ser utilizados para fines diversos.


Su objetivo es canalizar recursos a entidades federativas y municipios, a través de fondos específicos cuya asignación no corresponde al gasto directo de las dependencias ni de las entidades de la administración pública federal.


Por ejemplo, en el Ramo 23 están etiquetadas las previsiones salariales para los funcionarios, que son las aportaciones que hace el gobierno federal para promover la cultura del ahorro en los trabajadores; el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), para cubrir los daños ocasionados por fenómenos naturales; y los fondos para infraestructura municipal y estatal.


Uno de estos fondos es el de "Proyectos regionales", el cual es utilizado para que los estados y municipios realicen proyectos de infraestructura pública como pavimentación de calles, alumbrado, rehabilitación de drenaje, entre otros.


Aunque la Secretaría de Hacienda fija los montos generales de cada partida, los legisladores son los que etiquetarán de manera específica cuánto dinero se destina a los proyectos de algunos fondos como el de Proyectos regionales, el de Fortalecimiento de la Infraestructura Estatal y Municipal y el Fondo Metropolitano.


Esto se realiza durante las negociaciones del Presupuesto de Egresos. Por ejemplo, los alcaldes, gobernadores, síndicos y regidores hacen fila en la Cámara de Diputados para poder presentar los proyectos que quieren financiar. Después, los diputados analizan dichas obras y comienzan la repartición de recursos.


Posteriormente, los diputados deberán entregar a la Comisión de Hacienda y Presupuesto la lista de proyectos aprobados para que se autoricen los fondos. Y aunque están obligados a dar un seguimiento de las obras, muchas veces estas reglas no se cumplen.


Debido a que las reglas de operación de algunos fondos, específicamente el de Proyectos para el desarrollo regional, son muy generales, la Auditoría Superior de la Federación ha calificado este fondo como poco transparente porque muchas veces no cumple con el objetivo planteado; por ejemplo, ha detectado retrasos en las obras o deficiencias en las mismas.


¿Por qué es polémico el Ramo 23?


Debido a que las reglas de operación de algunos fondos, específicamente el de Proyectos para el desarrollo regional, son muy generales, la Auditoría Superior de la Federación ha calificado este fondo como poco transparente porque muchas veces no cumple