23 de octubre: Día del Médico


En 1937, durante la Convención de Sindicatos Médicos Confederados de la República, se estableció que el 23 de octubre se celebraría el Día del Médico, en homenaje al doctor Valentín Gómez Farías, quien en 1833 inauguró el Establecimiento de Ciencias Médicas en la Ciudad de México.


Esta celebración busca reconocer la labor de todos los médicos que salvan vidas y ofrecen a todos una esperanza de seguir adelante.


La medicina como campo de conocimiento y acción, es motivo de constante interés y se concibe como ciencia arte y más desde hace muchos siglos (XVI) ya que es la suma del dominio de conocimientos teóricos y habilidades técnicas que se van perfeccionando con el tiempo.


El primer diploma de doctor en medicina de México, fue otorgado a Juan Blanco de Alcázar un 10 de agosto de 1553.



Matilde Montoya Lafragua fue la primera mujer médico en México


La Doctora Gabriela Castañeda López, coautora del libro Pioneras de la medicina mexicana en la UNAM: del porfiriato al nuevo régimen, 1887-1936, asegura que Matilde Montoya fue:


La primera mujer que se graduó como médica en la entonces Escuela Nacional de Medicina (ENM). Fue también pionera del feminismo en el país. Decía: “Hombres y mujeres deben tener los mismos derechos intelectuales y civiles”.


Nació el 14 de marzo de 1859 y murió el 26 de enero de 1939 en Ciudad de México. Desde pequeña tuvo que lidiar con los prejuicios de su tiempo. Joven típica del siglo XIX, hija del militar José María Montoya y la poblana Soledad Lafragua, apenas con 12 años edad Matilde quiso presentar el examen como profesora de enseñanza elemental, pero le fue negado por su poca edad.


A los 14 años se examinó exitosamente como partera en Cuernavaca, a donde llegó a radicar después de haber cursado un año la materia en la Nacional de Medicina, escuela que abandonó por la muerte de su papá y por falta de recursos económicos.


Luego reingresó en la ENM y a los 16 años, el 12 de mayo de 1873, obtuvo el título de partera, con un “lúcido examen que fue noticia en El Correo del Comercio”. Sus prácticas como obstetra las realizó en el Hospital San Andrés, dio consulta privada y fue maestra de primaria.


Viento en contra


Por motivos de salud, en 1875 se fue a radicar a Puebla. Sin embargo, su éxito y prestigio como partera la llevó por un periplo marcado por la calumnia, la difamación y la envidia de médicos. Incluso en diarios de la época se le estigmatizó por sus creencias: “Era protestante y simpatizaba con la masonería”, por lo que se marcha a Veracruz.


En 1880 regresó a Puebla y se matriculó en la Escuela de Medicina y Farmacia, para seguir su vocación de convertirse en médica, consecuencia natural de su experiencia como partera. A la par de las materias de la carrera, estudió por separado física, química, zoología y botánica.


Montoya no terminaría la carrera de medicina en Puebla sino en Ciudad de México. En ambos lugares y escuelas de medicina, Montoya (la primera que estudió medicina en otro estado, la primera médica mexicana titulada y la primera mujer que fue alumna en la Escuela Nacional Preparatoria, para revalidar materias y poder titularse de médica) enfrentó el desacuerdo de maestros y estudiantes.


Algunos en la Escuela Nacional de Medicina no querían que entrara a clases, “particularmente en las disecciones”. Se decía que Montoya “no tenía pudor” porque “cómo iba a hacer disecciones en un cadáver, desnudo, junto a profesores y compañeros”.


Porfirio Díaz asistió al examen profesional de Matilde


Para la época, era inadmisible que la mujer cursara alguna carrera liberal como derecho; o, en el caso de Montoya, medicina. Pese a que ni la Ley de Instrucción Pública de 1867 ni la Constitución prohibían que estudiara, se pensaba que la mujer debía estar al cuidado de la casa y la familia.


Para aprender medicina en Puebla y luego hacer carrera y tener derecho a presentar el examen profesional en la Nacional de Medicina, Montoya necesitaba la aprobación del gobernador poblano y una orden del presidente Díaz. No sólo logró ambas, sino que incluso el mismo don Porfirio estuvo en el examen profesional que Montoya hizo en agosto de 1887 con la tesis “Técnica de laboratorio en algunas investigaciones clínicas”. Como deferencia, Díaz le entregó el título de Médico Cirujano Partero.


Pese a que asistieron destacados médicos, ingenieros, abogados, periodistas y miembros de la élite porfiriana, la graduación de Montoya no fue reportada en la Gaceta Médica de México, aunque sí por medios nacionales como El Tiempo.


En 1925, junto con la doctora Aurora Uribe, fundó la Asociación de Médicas Mexicanas.



Cifras:



En México hay más de 295 mil médicos. El 57% de ellos son hombres y el 43% mujeres.


Del total de los médicos que hay en México, el 79 % por ciento trabaja en la zona urbana en tanto que el 2.3 % por ciento labora en localidades rurales.


Los estados con mayores médicos son: Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Veracruz y Puebla.



Fuente: Gobierno de México y UNAM

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