Historia del calzado en León (Parte II)


Fragmento tomado del boletín Crónica Leonesa, número 15, diciembre de 2016. El calzado en León. Escrito por el Lic. Carlos Arturo Navarro Valtierra, Cronista de León (+).

En el siglo XIX, la Villa de León fue elevada a la categoría de Ciudad el 2 de junio de 1830 y ya en la segunda mitad, sobresalió la industria textil sobre la curtidora-zapatera, pues de esta última había en 1869 sólo cincuenta talleres.


Cabe resaltar que Don Julián de Obregón, el entonces Jefe Político de León, en 1838, mandó traer de Puebla a León, expertos artesanos llamados “Maestros de Oficios”, que beneficiaron con nuevos sistemas a la industria curtidora, sin que ello quiera decir, que a partir de entonces surgiría la curtiduría en León, cuando la evidencia histórica señala a la curtiduría y zapatería surgidas en estas tierras desde el siglo XVI.



La primera planta eléctrica y el ferrocarril impulsaron la industria textil


En 1879 empezó a trabajar en León la primera planta eléctrica de la República Mexicana, lo que vino a beneficiar principalmente a la actividad textil, pues no obstante la llegada del ferrocarril en 1882 que facilitó la importación de maquinaria e insumos, colaboradores del desarrollo industrial en general y que sentaría la base económica de la ciudad, en 1897 la manufactura del calzado seguía siendo pequeña y los sistemas aplicados dependían en su mayoría del trabajo manual; sólo la fábrica Fish utilizaba maquinaria movida por vapor para producir trescientos pares de zapatos diarios.


Al comenzar el siglo XX, la industria textil agrupaba tres mil novecientos quince leoneses, mientras que la zapatera apenas contaba con tres mil, cuatrocientos setenta y cinco trabajadores a parte de los cuatrocientos ochenta y seis curtidores.


Para surtir a las empresas productoras de calzado, se instalaron comercios dedicados a ofrecer los insumos, como El Teléfono y La Hormiga, cerca del mercado La Soledad, donde se desarrollaba el comercio de calzado a nivel local y al cual acudían tanto productores como intermediarios. También en los almacenes donde se vendía calzado, los fabricantes encontraban los insumos para la elaboración.


Desde la segunda década, León creció en la actividad zapatera, proliferaron los talleres y se vigorizaron las pequeñas empresas. Los antiguos fabricantes de textiles, algunos continuaron, pero muchos de ellos cambiaron su actividad por la zapatera, principalmente por la inundación de 1926.



Nuevas innovaciones abrieron el panorama de los zapateros


Durante la década de 1930, hubo innovaciones técnicas de materiales y maquinaria; los zapateros, curtidores e introductores de cuero ocuparon el mayor número de obreros y establecimientos. Para estos años ya existían peleterías como La Nacional, donde se vendían implementos para la fabricación del calzado: pieles, hilos para coser, alfilerillos para clavar, adornos y hebillas, maquinaria y calzado.


Con el desarrollo de la industria aparecieron nuevos insumos: el engrudo se sustituyó por un químico y surgieron fábricas de cajas, de pegamentos y de suelas, al tiempo que se desarrollaban las curtidurías. Ejemplo de ello, es Productos Químicos Azteca que ofrecía sus productos como abatidor para rendir pieles, curtimiento a un baño, aceite Lopzol para engrase de las pieles; pigmentos y aprestos para el calzado, etc.


La Segunda Guerra Mundial abrió el mercado norteamericano a las industrias curtidora y del calzado de León.


Con el tiempo, en León no faltaron mercaderes que a manera de tianguis iniciaron la venta de variados productos, principalmente para zapateros de talleres familiares, como cortes de piel, suelas, tapas, forros, clavos y tachuelas, etc. Así, en barracas que hicieron permanentes ubicadas a espaldas del Mercado de Santiago, cobraron fama los comerciantes conocidos como quirineros, nombre que se atribuyó a Don Quirino quien tal vez fue el primer vendedor en el lugar, de quien se decía, con cierto fundamento, que sus artículos eran de procedencia ilícita, de obreros que los sustraían de manera oculta de los talleres donde laboraban, opinión que pronto se extendió a los demás expendedores, los cuales en los años 60 del siglo pasado, fueron reubicados en el Mercado de La Luz, de la misma calle, que no funcionó para expender frutas y verduras, pero sí para la venta de artículos propios para el calzado.


Las Cámaras de la Industria Curtidora y Zapatera, también contribuyeron a la evolución de sus respectivos sectores, pues dieron soluciones a problemas e introdujeron novedades en tecnología, procesos de curtido e insumos, para continuar con la línea de progreso hasta la actualidad.


Esto facilitó que a partir de los años 1960-1970, se originara una apertura tecnológica que dio un fuerte impulso, pero que a la vez creó una dependencia casi total del extranjero.


Afortunadamente en el presente siglo XXI, León continúa su actividad preponderante, zapatería y curtiduría, las que otorgan principal identidad a sus habitantes.



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