Amelio Robles, el transgénero que combatió en la Revolución Mexicana


Amelia de Jesús Robles Ávila nació mujer el 3 de noviembre de 1889 en Xochipala, Guerrero, y murió como hombre, bajo el nombre de Amelio Robles Ávila, un 9 de diciembre de 1980, en la misma localidad. Ella y él son la misma persona. Una que tomó las armas en la Revolución mexicana, se vistió de hombre al enrolarse en el ejército de Emiliano Zapata, alcanzó grado de "coronela" y se convirtió en "coronel", condecorado y reconocido por el Ejército como veterano revolucionario y legionario.


La investigadora Gabriela Cano, autora de un artículo académico titulado "Amelio Robles, masculinidad (transgénero) en la Revolución mexicana", asegura que lo correcto es reconocerlo como una persona transgénero.


En una entrevista con Infobae, Gabriela Cano explica que Amelia Robles podría caracterizarse como una lesbiana y luego transformarse en una persona transgénero con una identidad masculina.


Origen:


El 3 de noviembre de 1889, nació Malaquías Amelia de Jesús en el estado de Guerrero, en un pequeño poblado de nombre Xochipala, municipio de Zumpango del Río, fue la menor de tres hijos del matrimonio de Casimiro Robles y Josefa Ávila.


Fue niña de campo, pero no pobre. Su padre era un ranchero de buena posición, propietario de 42 hectáreas de labor y agostadero, de una pequeña fábrica de mezcal y durante algún tiempo ayudante del comisario del lugar, de acuerdo con la investigadora Olga Cárdenas Trueba.


Como pocas mujeres de la época, Amelia tuvo la oportunidad de estudiar la primaria y recibir una buena educación católica al formar parte de la Sociedad de las Hijas de María de la Medalla Milagrosa, una congregación dedicada a profundizar la formación espiritual de las jovencitas.


Aprendió a coser, lavar y planchar como cualquier otra niña de su época. Pero también le gustaba montar, domar y lazar caballos, ordeñar y manejar armas. Desde entonces ya decían que "era medio hombrada", según testimonios de quienes la conocieron en aquellos años, recogidos en las investigaciones de Cano y Cárdenas.


Un carácter rebelde también se cocinó en Amelia a partir de la muerte de su padre, cuando ella apenas tenía tres años, y luego del segundo matrimonio de su madre. Nunca pudo llevarse bien con su padrastro ni con sus tres medios hermanos, hijos de su madre y de aquel padrastro. Su historia incluso cuenta que dos veces estuvo en la cárcel y una de ellas por matar a un medio hermano.



Sus inicios en la revolución


En aquella joven había además algún interés político, pues ya en 1911 formaba parte de un club maderista (los que impulsaban el sufragio efectivo y la no reelección que proclamaba Francisco I. Madero), y entre 1912 y 1913 ya se había enrolado en el Ejército del Sur de Emiliano Zapata.


Cano afirma que el vínculo de Amelia con el zapatismo "fue menos ideológico que vital". Ella misma lo dice en una entrevista de 1927 con el periodista Miguel Gil, a quien el confiesa que dejó su casa para sumarse a la Revolución "por una mera locura de muchacha, una aventura como cualquier otra".


–¿Y qué sensación experimentó usted al encontrarse en plena aventura? –le pregunta el periodista.


–La de ser completamente libre –responde Amelia.


Cuando se sumó a la Revolución era una joven que rondaba los 21 o 22 años. De entonces corresponde la única foto que hay de ella todavía vestida como mujer. El escritor Febronio Díaz la describió como "una mujer en verdad bonita, nívea, trenzas de trigo maduro, ojos verdes y serenos que se tornaban felinos e intimidantes". La llamaban "La Güera Amelia".



Cambio de bando


Pero la locura juvenil se convirtió en convicción ya en "la bola", como llamaban coloquialmente a los ejércitos populares revolucionarios. "Al principio no dejó de ser una mera locura, pero después supe lo que defiende un revolucionario", le contó Amelia al periodista Miguel Gil.


De sus méritos revolucionarios no hay duda. Las investigaciones la ubican en históricas batallas revolucionarias y en sus archivos personales ella misma dejó escrita una bitácora que registraba las más de 70 acciones armadas en las que participó.


Para entonces, Amelia ya usaba pantalón y camisa, y se confundía como uno más entre los combatientes revolucionarios: pantalón y camisa de manta, sombrero y arma. Pero todavía era Amelia, la mujer que alcanzó el grado de coronela en el ejército de Zapata, quien al parecer la tenía en buena estima.


Eran años revueltos. De pactos y pugnas. De caudillos que encabezaban cada uno su ejército. En medio de aquel río revuelto de la Revolución, Amelia abandonó el ejército de Zapata, entregó las armas y se presentó ante la Jefatura de Operaciones Militares de Guerrero, al frente de 315 hombres.


A cambio Amelia recibió el indulto del gobierno de Venustiano Carranza, ya emanado de la Revolución, pero enfrentado con otras facciones. Al reconocerlo, la joven se incorporó de manera formal al ejército carrancista hasta 1921 que le concedieron la licencia definitiva.


Allí no paró su carrera en las armas. Aun después de Revolución, que concluyó en 1920, vinieron periodos de ajustes, traiciones, levantamientos y más sangre.



Apoyó el gobierno de Obregón


Así que "la coronela" volvió a tomar las armas en 1924 para apoyar el gobierno del general Álvaro Obregón, presidente de México. Al tomar esa decisión, Amelia tuvo que aceptar que su grado no fuera reconocido –tal vez por ser mujer–, y conformarse con el grado de sargento.


No debió gustarle, pero igual peleó y resultó gravemente herida en una de las batallas. Al final de esta etapa "la coronela" decidió transformarse de manera definitiva en "el coronel". Nunca más permitió que la llamaran Amelia Robles, "la Güera Amelia" o la "coronela" Robles.


En adelante sería el coronel Amelio Robles Ávila, y como tal tuvo una activa vida política en el Partido Socialista de Guerrero y la Liga de Comunidades Agrarias, donde siguió ligada a viejos compañeros de batalla como el también ex zapatista Adrián Castrejón y el obregonista Rodolfo López de Nava.