León Trotsky llega como refugiado a México

Lev Davidovich Bronstein, mejor conocido como León Trotsky, fue un político revolucionario ruso, fundador del Ejército Rojo. Pasó a la historia por ser un personaje clave en la Revolución de Octubre en Rusia, y enfrentarse a Joseph Stalin por defender los intereses de los obreros y el socialismo internacional. A principios de 1929, fue expulsado de Rusia.


El líder soviético intentó llevar una vida normal en países como Francia, Noruega y Turquía, antes de llegar a México.


Trotsky desembarcó en el puerto de Tampico, Tamaulipas, el 9 de enero de 1937, llegó a México tras ser exiliado por el régimen de José Stalin, quien fue su mayor enemigo-y responsable de su asesinato años después- una vez que los bolcheviques consiguieron la victoria en la Revolución rusa. Lázaro Cárdenas fue el presidente que le otorgó asilo político en 1936, medida motivada por el muralista Diego Rivera, miembro del Partido Comunista Mexicano.


Su primer lugar de residencia fue en la Casa Azul de Diego Rivera y Frida Kahlo, en Coyoacán, donde se quedó hasta abril de 1939. El ruso tuvo un romance corto, pero apasionado con la pintora surrealista. Se cree que el amorío fue una manera de ella de vengarse de Diego Rivera, quien había tenido una relación íntima con su hermana. El pintor los descubrió y Diego cortó su relación con Trotsky, por lo que el político se mudó con su familia a la casa que hoy es el Museo Casa de León Trotsky, a unas cuantas cuadras.


Así fue su llegada a México


El buque petrolero Ruth, que sólo traía como carga agua de mar, se detuvo frente al puerto de Tampico a la medianoche del 9 de enero de 1937. Había zarpado del puerto noruego de Fagerstrand también de noche, el 19 de diciembre de 1936.


Los únicos pasajeros, además de la tripulación noruega eran el fundador del Ejército Rojo de la Unión Soviética, León Trotsky, su esposa y su nieto Esteban.


Durante 21 días navegaron por el Mar del Norte, cruzaron el Atlántico e ingresaron al Golfo de México. El hombre que llegó a dirigir un ejército de cinco millones de soldados recibió el amanecer del 10 de diciembre frente a Tampico.


Funcionarios mexicanos de migración y Frida Kahlo se dirigieron a primera hora al barco y subieron a bordo para notificar a Trotsky que su solicitud de asilo estaba aprobada y autorizado su ingreso a territorio mexicano…


Declaraciones de Trotsky


“La buena voluntad del gobierno de México de darnos el derecho de asilo fue recibida por nosotros con gratitud, pues la dura actitud del gobierno de Noruega dificultó que obtuviéramos la visa de otros países.”


“El gobierno de México puede estar seguro de que no violaremos de forma alguna las condiciones que me han sido impuestas y que coinciden con mis propios deseos, una completa y absoluta no intervención en la política de México y una abstinencia, no menos absoluta, de actos que pudieran causar perjuicios a la relaciones de México con cualquier otro país”.


Trotsky fue llevado al Hotel Imperial de Tampico, donde ocupó la habitación 203, al lado de la de Frida Kahlo.


A las 21:00 horas de ese día abordó el tren Estrella que lo llevaría a la Ciudad de México. Declinó utilizar un avión “por razones personales”. Para garantizar su viaje cómodo al convoy le fue agregado el coche Hidalgo donde viajaría.


El tren arribó a la estación Cuautitlán a las 11:50 horas del 11 de enero.


Fragmentos tomado del Periódico Excélsior.


Atentados contra Trotsky


Su estancia en la casa quedó marcada por dos intentos de asesinato, pues José Stalin había dado la orden de terminar con su vida. El primero ocurrió la noche de 24 de mayo de 1940, cuando un escuadrón de estalinistas -entre los que se encontraba otro muralista mexicano. David Alfaro Siqueiros— entró por la fuerza a su casa y disparó cientos de balas de alto calibre contra la familia, aunque ellos pudieron resguardarse y salvar sus vidas. Los impactos de bala todavía pueden apreciarse en las paredes de la casa, especialmente en la habitación del escritor.


El segundo atentado sucedió tres meses después y este sí fue exitoso. Un joven catalán y agente estalinista encubierto, Ramón Mercader, alias Jackson se aprovechó de su relación con una joven cercana a León Trotsky para tener contacto con el político. El 20 de agosto de 1940, Mercader logró quedarse a solas con Trotsky en el estudio de su casa, con la excusa de que le revisara unos textos. Cuando el ruso bajó la cabeza para leerlos papeles, el catalán lo golpeó en la cabeza con un piolet que traía escondido en su ropa. León Trotsky murió al día siguiente en el hospital de la Cruz Verde.


A pesar de su muerte, la memoria de este ideólogo marxista continúa presente en nuestro país, empezando por el museo ubicado donde antes estaba su casa, que fue declarada monumento histórico en 1982 por el presidente Adolfo López Mateos.

Fuentes: Kiosco de la Historia, Excélsior, El Universal.

Entradas destacadas

1/2
  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon