¿Qué le sucede a tu cuerpo cuando ya no soporta el estrés?

En algún momento de nuestras vidas todos hemos sufrido de estrés, ya sea por las responsabilidades de la vida adulta, preocupaciones, deudas o hasta la pérdida inesperada de un ser querido.


Pero el estrés afecta la salud más de lo que piensas. Y no nos damos cuenta del daño que esté nos ocasiona en nuestro cuerpo. El estrés causa un impresionante deterioro en tu cuerpo, además de que contribuye a que aumentes de peso incontrolablemente. Cuando el estrés se vuelve parte de nuestra vida, del día a día, es común que nos acostumbremos a sus síntomas, sin que nos demos cuenta en un primer instante.


¿Qué es el estrés?

De acuerdo con la American Psychological Association, el estrés es una reacción de tensión que se activa ante un desafío o demanda y no siempre es malo para nosotros, ya que, pequeñas dosis de estrés nos ayudan a reaccionar ante una situación de peligro. El problema se presenta cuando se vuelve parte de ti y te acostumbras a sus síntomas al grado que ni siquiera te das cuenta cuando tu cuerpo envía señales de alerta, las cuales, ignorarlas puede ser fatal para tu salud.


Principales tipos de estrés


Estrés agudo: Cuando desaparece a corto plazo y no afecta tu calidad de vida, por ejemplo, cuando tienes que hablar en público y no te gusta o cuando estás en una entrevista de trabajo. Todos hemos experimentado este tipo de estrés en algún momento de nuestras vidas.


Estrés crónico: Este tipo de estrés permanece en nuestro cuerpo durante semanas, meses e incluso años y te acostumbras a los síntomas del estrés crónico que no te das cuenta que es un verdadero problema y en cualquier momento le pasarán la factura a tu salud.


¿Qué sucede con el estrés crónico?



Cuando padecemos de estrés crónico nuestras defensas se debilitan y aumenta la producción de sustancias como la adrenalina, dopamina, noradrenalina y el cortisol. Por una parte, la adrenalina y noradrenalina dilatan los vasos sanguíneos de los órganos vitales para “preparar” al cuerpo ante cualquier situación de riesgo, pero, por otro lado, el cortisol aumenta la glucemia y por lo tanto transforma la grasa en energía.


Cuando estas sustancias aumentan, se pueden presentar problemas cardíacos y desarrollar los siguientes padecimientos:

  • Depresión

  • Elevan los triglicéridos

  • Insuficiencia cardiaca

  • Diabetes

  • Activar el virus de la culebrilla o herpes zóster

  • Problemas de la tiroides


¿Cómo luce el estrés crónico?




¿Qué podría ayudar a combatir el estrés?


Toma conciencia de la respiración


Cuando se producen estados de ansiedad o de miedo, aparece una respiración rápida y a veces entrecortada. Sé consciente de esta respiración y no intentes modificarla ni hacerla más lenta. Al percibirla por sí sola se tornará más lenta y profunda, toma conciencia del aquí y del ahora expirando y exhalando.


Escápate a la naturaleza


Mejora sensiblemente la capacidad para sobrellevar las tensiones. Igualmente, determinadas actividades, como la horticultura o la jardinería, resultan muy beneficiosas. El contacto con la quietud, sonidos y fragancias, mientras paseamos con espíritu introspectivo hace valorar el qué hacemos aquí y ahora.


Pon orden


Una vida sosegada y un hogar organizado tienen efectos emocionales positivos, pues el orden revitaliza, aclara la mente y aporta serenidad. La falta de organización y el desorden constantes favorecen sentimientos de impotencia, desesperanza y derrota, y aumentan los niveles de cortisol.


Aliméntate bien


Una dieta equilibrada, y rica en verduras y frutas, es fundamental para mantener la estabilidad física y mental y evitar que el estrés afecte a nuestro organismo.


Acepta tu fragilidad


Sentirse frágil suele ser un desencadenante de la tensión y la ansiedad. El presente es fugaz y por tanto una situación estresante también puede ser pasajera. Aceptarla nos hace más auténticos y nos recuerda la necesaria disposición para volver a levantarnos una y otra vez.


Cree en ti


La confianza te permite ganar serenidad y equilibrio emocional. Confiar en ti significa que tienes plena conciencia de que existen alternativas frente al d