Ana Carrasco, la mujer que rompe los estereotipos dentro del motociclismo

El motociclismo se trata de un deporte desde el que, aunque con mayoría masculina en sus parrillas, cada vez se intentan romper más con los estereotipos marcados en la sociedad. Se ha demostrado que las mujeres también tienen cabida en este ámbito. Ana Carrasco fue la primera piloto en ganar una carrera del Campeonato del Mundo FIM en 2017 y, un año después, se proclamó campeona de la categoría Supersport 300 del Mundial de Superbikes.


Pilota mejor que muchos hombres y no hay truco. Es lo que ocurre si montas en moto desde los tres años y, además, es lo que más te gusta en el mundo. Por eso participa en una campaña que pretende acabar con los estereotipos de género asociados a la conducción, a la vez que ayuda a mujeres en riesgo de vulnerabilidad social a ganar en independencia.


El triunfo de la piloto murciana es mucho más importante y trascendente de lo que a primera vista puede parecer. El deporte femenino siempre ha estado segregado del masculino. Las competiciones de motor son, seguramente, las únicas en las que las mujeres y los hombres compiten en igualdad de condiciones, sobre el mismo terreno y con las mismas armas. Por eso el título de Ana Carrasco marca una nueva referencia en la historia del deporte, y la murciana pasará a la posteridad como la primera mujer que gana un campeonato en disputa abierta con los hombres.


Así, la piloto murciana se ha emplazado como un claro ejemplo para muchas otras mujeres que quieren trazar su misma trayectoria, o al menos, parecida. Es por ello que indirectamente su esfuerzo ha fomentado la ambición e ilusión de muchas pilotos. En una entrevista en exclusiva para motorsport-total, ella misma se ha encargado de exponer que esa representación «no es una responsabilidad porque no pienso en ello. Trabajo en mis resultados como cualquier otro piloto sin pensar en ser una mujer«. El futuro cada vez se ve menos confuso.



Mujeres que rompen estereotipos



En el pasado hubo pioneras que estuvieron cerca del éxito, como Michele Mouton, con Fabrizia Pons como copiloto, que fue subcampeona del mundo de rallyes en 1982 y ganó cuatro carreras del Mundial. Ella fue, sin duda, la primera referencia.


También fue inolvidable el triunfo de Jutta Kleinschmidt en el Rally Dakar de 2001, y notables pioneras como Taru Rinne y Tomoko Igata, en los años ochenta y noventa, que consiguieron los mejores resultados de una mujer en un gran premio motociclista: un séptimo puesto en una carrera del Mundial de 125.


También María Herrera marcó un hito en 2013 al ganar dos carreras del Campeonato de España de Velocidad (CEV), antes de que este certamen terminara convertido en el FIM CEV Mundial Junior.


Laia Sanz, múltiple campeona del mundo de trial y enduro femeninos, y destacada en el Rally Dakar –es la mujer que ha logrado la mejor clasificación final en la carrera–, pero el físico marca mucho las diferencias en las especialidades 'off-road' de moto. Siendo niña, en edad cadete (13 años), Laia batió a toda la competencia masculina en el campeonato de España, y siguió compitiendo a nivel nacional absoluto alguna temporada más, antes de centrarse en los campeonatos femeninos de trial.


En 2016, la finlandesa Kirsi Kainulainen, pasajera en el side pilotado por Pekka Päivärinta, ganó el campeonato del mundo de sidecares, convirtiéndose así en la primera mujer que logra un título mundial absoluto, aunque en este caso no se trataba de un título individual.



Una inspiración para las mujeres



Desde el 8 de marzo de 2018, se han sucedido e incrementado los movimientos y las acciones de las mujeres para conseguir el espacio que se merecen. Con su triunfo en el Mundial de Supersport 300, Ana Carrasco ha dado un nuevo impulso a esas reivindicaciones y ha demostrado a todo el mundo que la mujer no tiene techo.


Además, por encima de reivindicaciones de género, el éxito de Ana Carrasco es la recompensa al esfuerzo de una deportista que se ha sacrificado y ha luchado con humildad y dedicación. Ana forma parte de una generación de niñas que se enfrentaron sin complejos a un deporte que años atrás parecía destinado exclusivamente a los hombres.


Fuentes: El Confidencial, Motosan, Marca

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