Se establece el Real Colegio de la Purísima Concepción



Tras la expulsión de los jesuitas, a principios de 1785, se estableció un seminario de estudios con el nombre de Real Colegio de la Purísima Concepción otorgando la custodia de los bienes de los jesuitas a los sacerdotes del oratorio de San Felipe Neri.


El Real Colegio de la Purísima Concepción tuvo un funcionamiento irregular hasta el inicio de la Independencia nacional, sin embargo, en esa época se formaron en él insignes personalidades como José María de Licéaga y Juan Bautista Morales el “Gallo Pitagórico”, entre otros.


El Colegio reabierto recibió gran impulso del último intendente del Guanajuato, Juan Antonio de Riaño y Bárcenas, gobernante ilustrado que proveyó al Colegio de cátedras y profesores, además de introducir las materias de matemáticas, física, química y francés; sin embargo, el movimiento de la lucha por la Independencia terminaría con la vida del intendente que muere en la batalla del 28 de septiembre de 1810 en la Alhóndiga de Granaditas.


Durante la guerra de Independencia, la Institución se sostiene gracias a la entrega del presbítero don Marcelino Mangas, figura emblemática del Colegio, quien fungió como rector, maestro y encargado de funciones básicas y que junto con un grupo de estudiantes, se opuso a las pretensiones de Agustín de Iturbide de convertir las instalaciones del Colegio en Casa de Moneda.


Marcelino Mangas es uno de los personajes más representativos de la constante labor emprendida por los guanajuatenses por sostener una institución en bien del progreso de la juventud del estado.


El Colegio experimentó importantes cambios; en 1870 cambia su nombre a Colegio del Estado por iniciativa del entonces gobernador Florencio Antillón. Y en 1945 el Colegio del Estado se transforma en Universidad de Guanajuato.


Con información de la Universidad de Guanajuato

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