Agustín de Iturbide en Irapuato



Por: Maestro José Luis Chávez Hernández, Cronista Municipal de Irapuato

La Congregación de Irapuato en 1811 apareció en el ámbito nacional luego de que Agustín de Iturbide, Primer Emperador de México, decidiera venir a radicar a Irapuato junto con su familia, durante 5 años, nombrando sede de su Ejército Realista a la ciudad fresera en donde permaneció, hasta 1816. Su cuartel se ubicó en donde fue posteriormente el hotel Rioja, luego Real de Minas y hoy San Francisco, ahí en la plaza Madero del Centro Histórico.


Para muchos, Iturbide fue cruel y sanguinario, implacable con quienes defendían la causa emancipadora, prácticamente un villano; para los Irapuatenses, un héroe, quien se identificó con la idiosincrasia, el pensar y sentir de los habitantes de Congregación.


Irapuato le debe mucho a Agustín de Iturbide, ni más ni menos uno de los próceres junto con Vicente Guerrero quienes lograron la Consumación de la Independencia de México en 1821.


Su amor por Irapuato del entonces Coronel del ejército Realista Los Dragones obedece a que la esposa de Iturbide, Ana María Josefa Ramona Huarte, era descendiente de una familia Irapuatense, los Pérez Huarte, Luis y Alfonso Tataranietos de la Emperatriz esposa de Iturbide.


El Coronel Agustín de Iturbide trajo la paz y la tranquilidad a la Congregación de Irapuato, que por esas fechas su población se componía de 1,500 familias españolas y mil de indios Tarascos o Purépechas, luego de que había sido asolada por el Guerrillero Albino “El Manco” García quien hasta en cinco ocasiones intentó saquear el pueblo e Iturbide y su ejército lo persiguió, lo capturó en Valle de Santiago, tras ser trasladado a Celaya, ahí fue fusilado, esto en 1812.


Fue tanto su cariño por el suelo Irapuatense que Iturbide se destaca por haber regalado, corona, cetro y finas telas para la Virgen de la Soledad a la que llamó en 1821, La Generalísima y Patrona del Pueblo y como tal fue coronada.


Las obras de empedrado, alumbrado rústico, la cría de abejas para la producción de miel y los trabajos para evitar las constantes inundaciones que sufría Irapuato por la crecida de los ríos Silao y Guanajuato fueron actos que dirigió y hasta hoy en día se reconocen.


Todavía en 1821, una vez consumada la Independencia de México, Agustín de Iturbide regresó a Irapuato para dar a conocer la noticia a los Irapuatenses y mediante proclama, seguido de una muchedumbre, recorrió la entonces calle Real hoy Avenida Guerrero, ondeando la Bandera Trigarante.

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