Alberto Quintero Álvarez



Nació el 25 de enero de 1914 en Acámbaro, Guanajuato y murió el 20 de agosto de 1944, en la Ciudad de México. Fue argumentista, adaptador de cine y publicista.


En 1936 publicó su primer libro de poesía Saludo de Alba. Posteriormente se incorporó al equipo de redacción de la revista Taller poético y más tarde fundó junto con Octavio Paz, Efraín Huerta y Rafael Solana la revista Taller. En 1936 formó parte del homenaje a Garcilaso de la Vega con motivo del centenario de su muerte con la publicación de Tres ensayos de amistad lírica para Garcilaso. En 1942 algunos de sus poemas fueron recopilados en el libro Nuevos cantares. Fue columnista, editor y director de la revista Mundo Fílmico. Tiempo después asumió la dirección del departamento de publicidad de Producciones Grovas, S.A, puesto que ocupó hasta su muerte.


En 1943 escribió el argumento de la cinta El globo de cantoya (Dir. Gilberto Martínez Solares). Después de su muerte fueron llevados a la pantalla sus argumentos: El vengador (Dir. Rolando Aguilar, 1948), Tercio de quites (Dir. Emilio Gómez Muriel, 1951) y Bala perdida (Dir. Chano Urueta, 1959). Según Rafael Solana la obra de Alberto Quintero Álvarez se distinguió porque “venía de la provincia de Acámbaro, de Celaya, de Guadalajara, donde hizo sus estudios y en lo que escribía se dejaba notar el sabor provinciano, y en los paisajes que pintaba era fácil reconocer los del Bajío”.


Escribió dos poemarios: Saludo de Alba en 1936 y Nuevos cantares en 1944. Perteneció a La Generación de Taller y fue correligionario de Octavio Paz y Efraín Huerta. Murió a causa de los estragos de la influenza.


Salvador Novo lo describe y escribe sobre el valor de su poesía en la revista “Mañana”:


“Recuerdo a Alberto Quintero Álvarez, cuando hace algunos años iba a verme a la casa de Pánuco: pálido, de pequeña estatura, poco locuaz. Quería que yo guiase los suyos cuando yo daba los propios primeros pasos míos por la publicidad comercial, y en algunos de esos trabajos, me ayudó con inteligencia.(…)Debo de tener por ahí su libro de poemas, prologado por el Doctor González Martínez; versos limpios, depurados, de la mejor inspiración, que solía leerme. Y recuerdo que también un día me llevó a comer con su familia, en una pequeña casa enclavada en los viveros de Coyoacán en el que entonces no imaginé residir jamás. Evoco ahora aquella mesa cordial, presidida por sus padres, en quien se adivinaba la satisfacción de adorar a un hijo poeta, y la dicha de una familia numerosa y joven, en alguna forma emparentada, o a punto de emparentar entonces, con el hijo del escultor Ponzanelli. Su padre había comprado un cochecito pequeño de esos europeos en que parece que no va uno a caber; pero una vez dentro de los cuales, advierte que a los grandes les sobra en ostentación lo que a ellos les basta en comodidad; y cuando Alberto lo manejaba, con sus hermanos o con su padre dentro del pequeño coche, como que en él lo que hacía era viajar la mesa o el saloncito, cordiales y felices, en que pasé una tarde cerca de la familia ejemplar del joven poeta”.


Otras fuentes señalan que nació el 12 de junio de 1914.


Fuentes: Monografía de Acámbaro. Enciclopedia de la Literatura en México. Revista Electrónica de Literatura. Circulo de Poesía.

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