Argentina tiene un nuevo beato: Fray Mamerto Esquiú



Fray Mamerto Esquiú fue beatificado este sábado 4 de setiembre, en Argentina luego del reconocimiento del Vaticano de un milagro en 2015. El fraile y obispo argentino del siglo XIX se convirtió en el beato 14 de ese país.


El cardenal Luis Héctor Villalba, Legado del Papa Francisco, presidió la Santa Misa con el Rito de Beatificación en la localidad de San José de Piedra Blanca, a la celebración acudieron los Obispos de todo el país argentino. En la ceremonia participó Ema (que hoy tiene 5 años), la niña protagonista del milagro y su familia.


¿Quién fue Fray Mamerto Esquiú?



Mamerto Esquiú nació el 11 de mayo de 1826, en la localidad de Piedra Blanca, en la provincia de Catamarca. Su familia era religiosa y trabajadora.


Ingresó a la Orden Franciscana de Hermanos Menores (O.F.M.) donde profesó los votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia y se ordenó sacerdote, a los 22 años, el 18 de octubre de 1848. Se esmeró en la enseñanza y en la predicación.


Desde joven enseñó filosofía y teología y también fue maestro de niños. Como sacerdote se dedicó al sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual. En 1862 se trasladó al Convento franciscano de Tarija en Bolivia, en búsqueda de una vida religiosa más regular y retirada, dedicándose a la enseñanza de la teología.


En 1864 se traslada a Sucre, capital de Bolivia, a pedido del Arzobispo del lugar, para enseñar en el Seminario. En el año 1872 viajó como misionero a Perú y Ecuador. Y al año siguiente regresa a Tarija. En 1876 viajó a Roma y a Tierra Santa. En Roma, Esquiú se encuentra con el General de la Orden Franciscana, que dispone que regrese a Catamarca para trabajar por el restablecimiento de la vida común en los conventos.


Después de 16 años de estar ausente, regresa a Catamarca en 1878. En 1880 es nombrado Obispo de Córdoba. En su segundo año como Obispo, fue a la Rioja, que pertenecía a su diócesis, a visitar a sus fieles y administrar los sacramentos. Y en el viaje de regreso a su sede episcopal de Córdoba, murió el 10 de enero de 1883, en la posta catamarqueña de El Suncho. Tenía 56 años de edad.


Tuvo un rol importante en la política argentina de la época.


Los restos del sacerdote descansan en la catedral de Córdoba, pero su corazón fue depositado en el convento franciscano de Catamarca. Fue robado dos veces, una vez lo encontraron en el techo del convento, la segunda ya no apareció. Fue declarado Siervo de Dios en 2005 y Venerable en 2006.


La Comisión Teológica de la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano aprobó el milagro el 24 de abril de 2020 pero por la pandemia recién este año se pudo concretar la beatificación.


Iluminó el orden temporal con la luz del Evangelio


Mamerto Esquiú también fue un sacerdote de profunda oración, que tenía un gran amor a la Santísima Virgen María y a San José, añadió el cardenal Luis Héctor Villalba. “Fue un Obispo misionero que se dedicó a visitar todas las comunidades de su extensa diócesis”, y también “fue un Obispo Pastor, que se destacaba por su humildad, por su pobreza y por la austeridad de su vida”. Esquiú “fue un pastor que se entregó a los pobres al estilo de San Francisco. Era infatigable en la asistencia a los enfermos y en la administración de los sacramentos”.


El beato Mamerto Esquiú es reconocido como uno de las grandes figuras de nuestro país por su patriotismo ejemplar. Iluminó el orden temporal con la luz del Evangelio, defendiendo y promoviendo la dignidad humana, la paz y la justicia.


El milagro:


En 2015 ocho médicos dijeron que Ema al nacer tenía osteomilietis femoral necrosante (infección de los huesos) y que su cura fue “inexplicable”. La mamá de la beba había recibido el diagnóstico de amputación de la pierna de su hija, y ella contó que rezó “con fuerza”, le pasó una estampita de tela de Fray Mamerto Esquiú en la pierna. Doce días después la beba ya no presentaba síntomas. De confirmarse otro milagro, Fray Mamerto Esquiú podría ser considerado Santo.





Fuentes: El País, Vaticano News, Infobae, La Nación.

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