Fundación de Irapuato




El nombre de Irapuato tiene origen tarasco que significa “Cerro que emerge de la llanura grande”. No nació con la intención de que fuera base definida de un pueblo o Villa, por lo mismo no recibió los beneficios, ni de trazo urbano, ni de escudo que lo representara según sus propios atributos o los otorgados por la corona española.


El libro ‘Efemérides de la historia Irapuatense’ dicta que “en este día aparece una cédula que menciona esta fecha como supuesta merced del sitio denominado Irapuato, por siete mil varas cuadradas de tierra que benefician a cuatro capitanes: Don Francisco Hernández, Don Esteban Gamiño, Don Andrés López y Francisco de Sixto”.


En el año de 1947, se lanzó la convocatoria para la realización de un escudo que pudiera aplicarse –y representar—a este núcleo urbano-humano.


Historia de su fundación


La versión de que Irapuato se fundó en 1547 se basa en una supuesta Real Cédula expedida por Carlos V.


En su obra del año de 1860, Noticias para formar la Historia y la Estadística del Obispado de Michoacán, José Guadalupe Romero menciona como la fecha de fundación de Irapuato el 15 de febrero de 1547, basándose en esa Real Cédula en la que, según señala, el Rey Carlos V, a través del virrey Luis de Velasco, mandaba fundar la Congregación de San Marcos Iricuato a los capitanes Francisco Hernández, Esteban Gamiño, Andrés López y Antonio Francisco de Sixtos.


Esta cédula fue tomada como auténtica y de este modo se difundió la fecha del 15 de febrero para los festejos de la fundación de Irapuato. Sin embargo, desde la primera mitad del siglo XX, varios estudiosos de la historia, tanto a nivel regional como local, ya habían cuestionado la autenticidad de esa Real Cédula.


El irapuatense Eduardo M. Vargas (1867-1942) señaló en unos apuntes que la cédula contenía varios anacronismos.


En el año de 1946, aproximándose los festejos del IV Centenario de la Fundación de Irapuato, los historiadores Wigberto Jiménez Moreno y Antonio Pompa y Pompa la habían considerado como falsa.


Pedro Martínez de la Rosa en su libro de 1965, Apuntes para la historia de Irapuato, daba sus razones para creer que la Real Cédula de Fundación no era auténtica.


En 1985 Martiniano Arredondo Farfán, primer director del Archivo Histórico de Irapuato, acepta que la cédula contiene errores pero que, de cualquier forma, seguía investigando para comprobar su autenticidad, y ese año realizó un viaje a Sevilla para consultar el Archivo General de Indias y buscar una copia que demostrara que la Real Cédula era auténtica. Su búsqueda resultó infructuosa, por lo que este personaje concluyó que Irapuato no tuvo fundación real.


Vasco de Quiroga, fundador del Templo del Hospitalito


Por otra parte, la versión de que Vasco de Quiroga fue el fundador del templo del Hospitalito e incluso de la Parroquia de Irapuato también es dudosa.


Una vez más, es José Guadalupe Romero quien menciona que el curato de Irapuato fue fundado por Vasco de Quiroga. Romero afirma que esta información fue tomada de la obra de Juan José Moreno, Fragmentos de la vida y virtudes de Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán.


Lo más probable es que esto se trate de un error de interpretación del capítulo XII del Libro Primero de esta obra, en donde se menciona que Vasco de Quiroga fundó, no solamente el Hospital de Indios Tarascos de Pátzcuaro sino también todos los demás de la Provincia del Obispado de Michoacán. No se menciona específicamente que haya fundado el Hospital de Tarascos de Irapuato ni mucho menos el curato.


Si bien es cierto que Irapuato perteneció al Obispado de Michoacán, esto no significa necesariamente que Vasco de Quiroga haya fundado en persona el Hospitalito de Irapuato.


Está claro que los hospitales de tarascos del obispado de Michoacán, como el de Irapuato, fueron fundados gracias a las ideas de Vasco de Quiroga, pero es más probable que se hayan originado gracias a las migraciones de tarascos durante la colonización española hacia regiones como el Bajío. Este debió ser el caso de Irapuato.


A pesar de que no hay evidencias que comprueben que Vasco de Quiroga estuvo en Irapuato para fundar el Templo del Hospitalito, historiadores locales como Pedro Martínez de la Rosa y Martiniano Arredondo lo dan por un hecho. Este último dice que apoya su afirmación en Juan Manuel Moreno, aunque seguramente se refería a Juan José Moreno quien, como ya se señaló, no menciona directamente que Vasco de Quiroga fundara el Templo del Hospitalito de Irapuato.


Indígenas en Irapuato


Finalmente, la versión que plantea la existencia de indígenas en Irapuato al momento de la llegada de los españoles es mencionado por Martiniano Arredondo como un hecho constatado en las Crónicas de Michoacán de Fray Pablo de Beaumont.


Según Martiniano Arredondo, en esta obra se menciona que el antiguo reino de Michoacán tenía en sus fronteras cinco fortalezas y una de ellas era Irapuato, pero al revisar la obra de Beaumont, en el Capítulo VI donde se describe el Reino de Michoacán y se habla acerca de los límites de este, no se menciona a Irapuato.

El texto original dice así: “[…] y los circunvalaban, parte por el Poniente y mucho más por el Norte y Oriente, inmensas naciones de chichimecas, con quienes los tarascos estaban en continua guerra, como lo denotan sus poblaciones y fortalezas de Yurirapúndaro, Tzinapécuaro y otras [sic].”


Así pues, Irapuato nunca es mencionado por Beaumont como una de esas cinco fortalezas; probablemente Martiniano Arredondo tomó este dato de segunda mano y no lo corroboró con la obra señalada.


Está más que comprobado que hubo asentamientos prehispánicos en lo que ahora es el municipio de Irapuato, esto lo demuestran los diferentes sitios arqueológicos que hay en el municipio (por ejemplo, el del cerro de Arandas).


Sin embargo, no hay evidencia de que en momento de la colonización española del Bajío hubiera un pueblo indígena de tarascos en lo que ahora es Irapuato. Los asentamientos prehispánicos de esta zona tenían siglos de abandono al momento de la Conquista española, y las evidencias documentales demuestran que los tarascos y otros grupos indígenas, como los otomíes y los nahuas, llegaron a la congregación de Irapuato conjuntamente con los españoles como mano de obra y como colonizadores.


La idea de Irapuato como un asentamiento tarasco en el siglo XVI ha creado leyendas, como la supuesta existencia de una laguna llamada Eratzicutzio. Parece ser que este nombre fue creado por Ángel Gasca, oriundo de Abasolo, como una forma romántica de ilustrar la historia del Irapuato prehispánico, pues no hay evidencia que demuestre que en este lugar haya existido una laguna durante la época prehispánica.


A pesar de la falta de evidencia, esas versiones sobre la historia de Irapuato se han difundido entre la población con el fin de dotar a los irapuatenses de una identidad, algo común en todas las sociedades.


Fuentes:

  • Apuntes para la Historia de Irapuato. P. Martínez de la Rosa

  • Apuntes Históricos de la Ciudad de Irapuato. Genaro Aguado

  • Libro de Irapuato 2020 – Archivo Histórico Municipal de Irapuato | file:///E:/IRAPUATO/Libro%20de%20Irapuato%202020.pdf

  • Irapuato. Javier Martín Ruíz

  • Monografía de Irapuato. Javier Martín Ruíz

  • Archivo Histórico Municipal de Irapuato

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