Historia de Monterrey



Después de fundar la Villa de Santiago de Saltillo, el capitán Alberto del Canto junto con Don Diego de Montemayor descubrió el Valle de Extremadura bautizado así por los españoles. En 1577 en este valle se realizó lo que fue la primera fundación de Monterrey, junto a unos ojos de agua que nombraron Santa Lucía. El tiempo que se habitó esta región fue muy corto debido a que la Real Audiencia de Guadalajara mandó aprehender a Del Canto en 1578.


En sus inicios esta ciudad estaba a una gran distancia de los principales centros coloniales españoles, los cuales se ubicaban al centro y al occidente del virreinato.


Donde ahora se encuentra Monterrey, en el pasado se establecieron dos asentamientos previos que fracasaron en sus primeros años. El primero de ellos se llamó Valle de Santa Lucía y fue fundado en 1577 por el sacerdote portugués Alberto del Canto.


El segundo se llamó San Luis Rey de Francia y fue fundado en 1582 por el también portugués Luis Carvajal y de la Cueva, primer colonizador del Nuevo Reino de León.


La fundación definitiva ocurrió el 20 de septiembre de 1596 y estuvo a cargo de Don Diego de Montemayor, quien le puso por nombre Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey en honor a Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey (Galicia), en ese entonces Virrey de la Nueva España.


Este dio a Montemayor el nombramiento de Gobernador el 11 de febrero de 1599. Sumaron 34 los primeros pobladores de la ciudad de Monterrey, misma que desde su fundación fue capital del Nuevo Reino de León y cabecera municipal. Las primeras actividades fueron el cultivo de la tierra, la cría de ganado y la minería, los cuales se destinaban al consumo interno.


El Estado fue uno de los menos afectados por la guerra de Independencia. Sin embargo, se suscitaron algunas guerrillas en Monterrey y el 2 de julio de 1813 José Herrera asaltó la ciudad. En la plaza del mercado hubo fusilamientos de insurgentes. El 7 de mayo de 1824, Nuevo León es declarado Estado, teniendo a Monterrey como capital.


La lucha entre el federalismo y el centralismo originó al igual que en otros Estados del país constantes disturbios políticos, situación que se complicó en Nuevo León con la invasión norteamericana de septiembre de 1846. Los combates se dieron en el puente de la Purísima Fortín del Diablo, La Ciudadela, Fortín de la Federación y Obispado. El General Worth tomó el Obispado y avanzó a la ciudad, la plaza cayó el 24 de septiembre.


La guerra civil de los Estados Unidos propició la formación de grandes capitales regiomontanos, pues el algodón que salía por los Estados del sur, pasaba a Monterrey para posteriormente embarcarse a Europa, en Matamoros. Desarrollo que no prosperó debido a la llegada del ferrocarril, a los constantes ataques de los naturales y a la guerra norteamericana.


En 1867 surgieron fábricas de cerveza, hielo y cerillos, aparte de las que ya había de jabón, azúcar, molinos de trigo y talleres textiles.


La ciudad de Monterrey, ocupada por las fuerzas revolucionarias, fue atacada el 24 de abril de 1914. Situación que frenó el crecimiento.


La década de 1920, aunque hubo violencia por asuntos políticos, se considera que marcó la pauta para los siguientes años en los aspectos de progreso económico, social y cultural. Se creó la Universidad de Nuevo León, actual Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), se fundó la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), se implantó el Seguro Social, se canalizaron las aguas del río Santa Catarina, se llevaron a cabo obras para dotar de agua a la ciudad, se realizaron temporadas de ópera y conciertos de la Sociedad Artística Tecnológica.


El Monterrey moderno, cuenta con una creciente infraestructura urbana, incluyendo un tren ligero y funcionales vías de comunicación.

Con información de: El Clima y Destinos México.

Publicidad

1/1