José Mariano Jiménez



Nació en San Luis Potosí, el 18 de agosto de 1781. Sus padres fueron José Jiménez y Josefa Maldonado. Estudió las primeras letras en su ciudad natal. En 1796 pasó a la capital del país e ingresó al Colegio de Minería. El 19 de abril de 1804, sustentó su examen de perito minero.


Ejerció su profesión en Guanajuato, Gto., hasta el 28 de septiembre de 1810, fecha en la que, una vez tomada la plaza por las fuerzas insurgentes del cura don Miguel Hidalgo y de Ignacio Allende, le ofrece sus servicios a la independencia nacional.


Poseedor de una disciplina, lealtad y gallardía envidiables que le valieron granjearse la confianza de Miguel Hidalgo y, tanto posterior como rápidamente, también el grado de coronel.


Fue enviado por Miguel Hidalgo a cumplir varias misiones en la tierra que lo vio nacer, aportando importantes ventajas en materia de estrategias militares y territoriales. Sus grandes dotes como minero le permitieron proveer a ‘los alzados’ de la menesterosa artillería que necesitaban para seguir en la lucha.


Sus conocimientos fueron sumamente útiles a la causa insurgente, como lo demuestra su atinada participación en la batalla del Monte de las Cruces.


Hidalgo lo comisionó para que pidiera la rendición al virrey y la entrega de la plaza de México, misión en la que, desafortunadamente, no obtuvo una respuesta satisfactoria. Estuvo presente en la derrota de Aculco. Posteriormente, Hidalgo lo comisionó para que independizara a la región de San Luis Potosí, Coahuila y Nuevo León, lo que motivó sus victorias en Agua Nueva y Saltillo, donde derrotó a los realistas.


En marzo de 1811, se unió nuevamente a los insurgentes en Saltillo; después, fue capturado en Acatita de Baján, Coahuila, junto con Ignacio Allende, Juan Aldama y el cura Miguel Hidalgo, entre otros jefes insurgentes.


Fue llevado a Monclova y luego a Chihuahua, sitio donde se le procesó y condenó a muerte.


Fue ejecutado junto con Allende y Aldama, el 26 de junio de 1811. Sus cuerpos decapitados, fueron sepultados en el panteón de la orden de San Francisco, y sus cabezas expuestas, cada una en un ángulo de la Alhóndiga de Granaditas, de donde fueron retiradas en marzo de 1821.


Fuentes: Sedena, Cronologías San Luis Potosí, Excélsior, Durango más.

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