La Malinche



Malintzin o Malinalli, cuyo nacimiento impreciso se ubica entre 1501 y 1504, fue una indígena de origen chontal, del poblado de Painala, en actual estado de Veracruz, que murió hacia 1527.


Fue un personaje en constante transformación que, de esclava de Cortés, se convirtió en la principal mujer de Estado en el Nuevo Mundo, incluso daba órdenes militares y aprendió los toques de mando con la trompeta.


Fue una hábil y desenvuelta negociadora, no sólo tradujo las conversaciones y convenios entre Moctezuma y Hernán Cortés —cuando en 1519 fue regalada a los españoles junto con otras 19 doncellas—, sino que también fue el enlace entre los diálogos previos, durante y posteriores al asedio de Tenochtitlan.


“Además, comandó a todos los ejércitos de guerreros indígenas aliados a los castellanos, fue una excelente mujer y gran cacica, señora de vasallos, como lo cita en sus crónicas Bernal Díaz del Castillo.


Hernán Cortés y La Malinche


Fue entregada al ejército de Hernán Cortés por los caciques de Tabasco el 15 de marzo de 1519, tras la batalla de Centla, junto con otras diecinueve jóvenes indias, formando parte de un presente compuesto por piezas labradas en oro, ricas mantas bordadas y objetos suntuarios de plumería, con el que los tabasqueños sellaron su alianza de paz con los españoles tras la victoria de éstos en la batalla.


Después de bautizadas, Cortés repartió a las veinte indias entre sus capitanes, entregando a la Malinche a Alonso Hernández de Puertocarrero. Más adelante, el bilingüismo de ésta, cuya lengua materna era la azteca, habiendo aprendido el maya durante su estancia en Tabasco, hizo que se convierta en instrumento indispensable para los conquistadores.


En la marcha del ejército de Cortés por tierras mayas, las conversaciones y negociaciones con los indígenas se habían hecho a través de Jerónimo de Aguilar, el único intérprete con el que contaban los españoles, pero cuando éstos llegaron a San Juan de Ulúa, el 24 de abril de 1519, recibieron la visita de emisarios del emperador azteca Moctecuzoma II, cuyo idioma resultaba incomprensible para Aguilar. Fue entonces cuando la Malinche, que hasta entonces había pasado inadvertida, se reveló como una valiosa intérprete, traduciendo del azteca a la lengua maya para que Aguilar lo pudiera entender y, a su vez, se lo tradujera en castellano a Cortés.


Éste iba a ser el triple sistema de traducción de los primeros momentos de la conquista, hasta que pronto Marina aprendió a hablar el castellano, con lo que se agilizó el sistema de traducción y se hizo innecesaria la colaboración de Aguilar.


El 26 de julio de 1519, el hasta entonces amo de la Malinche, el capitán Puertocarrero, fue enviado por Cortés a España para entregar el quinto real y la primera de las Cartas de Relación del conquistador. Esta fecha señala el comienzo de la relación de intimidad de la joven intérprete con Cortés. Con él permaneció durante toda la conquista, no sólo como traductora, sino también proporcionándole valiosas informaciones sobre el imperio azteca, sobre sus debilidades internas, su relación con los demás pueblos y etnias y el descontento de algunos señoríos indígenas por las imposiciones tributarias de los aztecas. Todas estas informaciones fueron las que hicieron posible los pactos de alianza de los españoles con las etnias que se oponían al gobierno autoritario de los aztecas y cuya colaboración resultó decisiva para el éxito de la conquista.


Marina contrae matrimonio con Juan Jaramillo


También participó en tareas de evangelización, traduciendo las pláticas de los sacerdotes, y estuvo presente en los combates librados contra los aztecas, en los que se encargaba de traducir las órdenes de los españoles a sus aliados indios.


Una vez concluida la conquista, en agosto de 1521, se instaló a vivir con Cortés en un palacio del sur de la capital mexicana, en Coyoacán. El hijo de ambos, Martín, nació en 1522, siendo el primero de los hijos ilegítimos del conquistador, que sería legitimado en 1527 por bula papal de Clemente VII.


En octubre de 1524, Malinche acompañó a Cortés en la expedición a las Hibueras (actual Honduras) en calidad de intérprete de la lengua maya. En el transcurso del viaje y por decisión de Cortés, contrajo matrimonio con un capitán veterano de su ejército, Juan Jaramillo, regidor del Ayuntamiento de México y dueño de una rica encomienda. La boda tuvo lugar el 15 de enero de 1525, siendo oficiada por fray Juan de Ayora o fray Juan de Tecto, que eran los dos religiosos que acompañaban a la expedición. En su boda, Marina fue dotada por Cortés con dos encomiendas, una de ellas la de Huilotlan, su localidad natal.


En abril de 1526, en el camino de regreso, nació la hija de la Malinche y Jaramillo, que fue bautizada con el nombre de María. El matrimonio Jaramillo se instaló en la capital de México con su hija, llevando la vida que les correspondía como personas principales, mientras que Martín, el hijo de Cortés, pasó al cuidado de un primo de éste, Juan Altamirano.


La Malinche murió poco después, entre finales de 1526 y los primeros meses de 1527, año en que Jaramillo volvió a casarse, esta vez con una dama española.


Fuentes: La Conquista de la Malinche, de Luis Barjau / Real Academia de la Historia.

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