Manuel Becerra Acosta




Manuel Becerra Acosta, periodista y forjador de periodistas, director del diario unomásuno desde su fundación, en 1977, hasta 1989. Había nacido el 22 de agosto de 1932 en la Ciudad de México. Hizo varios estudios en el extranjero, tratando de ejercer su afición por la escritura literaria, yendo y viniendo por Europa. Después de esto pudo dedicarse finalmente al periodismo.


Tuvo una larga trayectoria en el diarismo, en el que realizó grandes trabajos como cronista parlamentario. Cultivó también géneros como el reportaje y la entrevista. En este último se recuerda, entre otras, una de las primeras que concedió el líder cubano Fidel Castro.


Hijo de Manuel Becerra Acosta, fundador y director de varios periódicos, entre otros de Excelsior, en el que Becerra Acosta participó como reportero, editorialista, columnista político, secretario de redacción y subdirector.


“Era yo reportero. Me dieron un abono de tranvía, veinte pesos que cubrían los pasajes de autobús por una semana y una credencial con mi fotografía sellada de ayudante de redactor. Debía recorrer las delegaciones durante el día, y por la tarde presentar los casos noticiosos en cuartillas brevemente redactadas: ya la jefatura de Redacción determinaría si algún suceso merecía amplitud. Me henchía el orgullo”. (Becerra Acosta M, Mis primeras aventuras, p 11. )


Firmaba con seudónimos para evitar que el apellido fuera el que le diera los privilegios, el más conocido era Julio Manuel Ramírez, nombre con el que firmaba la columna Desayuno, la cual compartía con Julio Scherer García y Alberto Ramírez de Aguilar.


Salió de Excelsior el 8 de julio de 1976 en apoyo al director del diario Julio Scherer García y promovió la Sociedad Cooperativa de Periodistas.


Mientras Scherer fundó el semanario Proceso, con un núcleo de los profesionales que salieron de Excélsior, otro grupo siguió a Becerra Acosta para crear un diario que rompería, desde sus inicios, con el añejo estilo que marcaba al diarismo de esa época.


Fundador de Unomásuno


Unomásuno fue, a partir de 1977, el espacio de la innovación y la imaginación como elementos centrales para el quehacer periodístico. Becerra entendió la reforma política impulsada por el viejo Jesús Reyes Heroles, y aliado con un luchador comunista y poseedor de vasta experiencia en labores editoriales, Carlos Payán, dio espacio por primera vez a la izquierda mexicana como protagonista de la vida política nacional y, por ende, generadora de información y denuncia.


De igual modo, Manuel Becerra atrajo a las páginas del unomásuno a articulistas desconocidos en esa época -como Héctor Aguilar Camín, Rolando Cordera, Octavio Rodríguez Araujo, Carlos Pereyra, Adolfo Gilly, Luis González de Alba, entre muchos otros- que por primera vez constituyeron un sector de escritores de izquierda en las páginas editoriales en un diario de circulación nacional.


Al mismo tiempo, en unomásuno se encontraban reporteros de larga experiencia, y otros de muy nuevo cuño, a los que el olfato periodístico y la puntillosidad de Becerra Acosta, impulsaba a la búsqueda de las entrañas de un México aún por descubrir y totalmente borrado del escaparate oficialista.


En esas páginas aparecieron de pronto, y contadas de otra manera, historias sobre las luchas obreras, la resistencia campesina y las insurrecciones centroamericanas, por citar sólo algunos de los temas de una agenda hasta entonces marginal.


Allí, se fundó también el suplemento cultural "Sábado", que en manos de Fernando Benítez, su hermanito, significó un trascendente aporte a las nuevas expresiones del arte y la literatura.


La fotografía y el cartón, tuvieron en el diario fundado por Becerra Acosta, otros modos de expresión.


Muchos escritores y periodistas del exilio sudamericano encontraron también en aquel medio un espacio para la creación y el testimonio de su historia y la de sus pueblos.


El impulso y compromiso de ese periodismo innovador, se continuó a partir de 1984, en La Jornada.


Pero al llegar al nuevo diario, Manuel Becerra venía de un largo camino en Excélsior, donde había sido reportero, editorialista, columnista político, secretario de redacción y subdirector.


El grupo original de fundadores de unomásuno se fracturó en 1984. Becerra Acosta permaneció todavía cinco años más al frente de ese periódico. Al inicio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, las presiones sobre su gestión y el cobro de adeudos bancarios y fiscales hicieron insoportable la situación.


Exilio


El mismo admitió en 1989 en una entrevista con el periodista Carlos Marín, de la revista Proceso que aceptó un millón de dólares del gobierno federal a cambio de la propiedad y dirección del diario.


Forzado al destierro, radicó en Bruselas, Santander, París, hasta que concluido el sexenio salinista, retornó. La paradoja de estas existencias es que el ex presidente inició también su exilio y el periodista lo concluyó.


Escribió cinco novelas


Su obra publicada antes de 1989: Las primeras aventuras (1983); Dos poderes (1985); Triple función (1987) y Sucesión en la familia (1988). De regreso a México lanzó al público una novela más, Ni Romeos ni Julietas. Otras de sus obras son Cita en agosto, El aguijón de Jalatloco, Tic tac tic toc, y Los alacranes no entran por la puerta.


Además, a su regreso a México intentó fundar un nuevo diario Democracia, se llamaría con la participación financiera de Cuauhtémoc Cárdenas y Celeste Batel, Teresa Losada y Pablo Rulfo. Ese proyecto nunca vio luz.


Sus últimos artículos los publicaba de forma semanal en Milenio Diario.


Murió la madrugada de un 23 de junio de 2000, en el pueblo de Hinojedo (Cantabria, en España), víctima de un paro cardiaco.


Fuentes: La Jornada / Enciclopedia de la Literatura en México / Excélsior

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