Marcha de Lealtad



El 9 de febrero de 1913, la capital se vio sacudida por un pronunciamiento militar en contra del Presidente Constitucional Francisco I. Madero, encabezada por los Generales Manuel Mondragón y Gregorio Ruiz, apoyados por la Escuela Militar de Aspirantes, alojada en Tlalpan, por otros militares y políticos así como por fracciones del 1/o., 2/o. y 5/o. Regimientos de Artillería, dos escuadrones del 1/er. Regimiento de Caballería, la mayor parte de la Gendarmería Montada y la casi totalidad del Batallón de Seguridad del Distrito Federal, quienes iniciaron el motín en Tacubaya y Tlalpan.


Los alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes del arma de infantería, se trasladaron en tranvía hasta la Plaza de la Constitución y lograron apoderarse de Palacio Nacional sin resistencia y ocuparon sus alturas, destacando algunos elementos en las torres de la Catedral y de los edificios inmediatos a la Plaza de Armas, sin embargo el General Lauro Villar, con soldados leales del 20/o. y 24/o. Batallones de infantería, logró recuperar Palacio Nacional e hizo prisioneros a los alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes.


Mientras tanto el General Manuel Mondragón con los Generales Cecilio Ocón y Gregorio Ruiz y parte del 2/o Regimiento de Artillería, dos escuadrones del 1/er. Regimiento de Caballería y el escuadrón de la Escuela de Aspirantes se dirigieron a la prisión de Santiago Tlatelolco, en el camino se les unió el 1/er. Regimiento de Artillería Montada al mando del Teniente Coronel Antonio Monter, una vez en la prisión de Tlatelolco pusieron en libertad al General Bernardo Reyes a quien se le consideró Jefe de la rebelión, después se dirigieron a la penitenciaria de Lecumberri donde liberaron al General Félix Díaz y se encaminaron a Palacio Nacional.


El General Bernardo Reyes confiado en la amistad que tenía con el General Villar intentó atraerlo a su partido. En frente de la puerta principal de Palacio Nacional el General Reyes y el General Villar entablaron una conversación de la que no tuvieron acuerdo alguno y cuando el General Villar se incorporó a palacio, sus tropas hicieron fuego acribillando al General Reyes.


Una vez enterado el Presidente Madero de los acontecimientos, ordenó al Teniente Coronel Víctor Hernández Covarrubias, Subdirector del Colegio Militar, que los alumnos del plantel se prepararan para salir en uniforme de gala y con su dotación de cartuchos completa, a fin de darle escolta y seguridad.


Una vez en el patio del Castillo de Chapultepec, el Presidente Francisco I. Madero, montado en su caballo tordillo y acompañado del General Ángel García Peña, Secretario de Guerra, exhortó a los cadetes de la siguiente manera:


“…Jóvenes cadetes: unos cuantos malos mexicanos, militares y civiles se han sublevado esta madrugada contra mi gobierno. En estos momentos la situación ha sido dominada por el pundonoroso General Lauro Villar, Comandante de Guarnición y el Palacio Nacional, está en poder de las tropas leales, ustedes herederos de las puras y nobles tradiciones de lealtad a las instituciones legalmente constituidas, van a escoltarme, en columna de honor, hasta el Palacio Nacional, para demostrar al pueblo capitalino, que hemos triunfado derrotando a los infidentes y desleales…”


En seguida se inició la marcha rumbo a la ciudad, con una sección de la 1/a. compañía de descubierta, el señor Presidente y su comitiva. El itinerario que siguió la marcha fue por Paseo de la Reforma, después por las calles que dan al jardín “Guardiola” (Un poco antes de la Revolución la Calle de Madero se llamaba San Francisco y en la plaza “Guardiola” estaba la casa de los Perros) en ese lugar el Teniente Coronel dispuso que una fracción de alumnos siguiera por la calle 5 de mayo, a las órdenes del Mayor Tomás Marín, otra fracción por las calles de San Francisco y Plateros (hoy Madero), a las órdenes del Capitán 1/o. Federico Dávalos y el núcleo principal al mando del Teniente Coronel Hernández Covarrubias que avanzaría por la calle 16 de septiembre.


Cuando llegó esta última columna al edificio de “Los Leones” fueron agredidos desde el edificio de la “Mutua”, por tal motivo el General Ángel García Peña, aconsejó al Presidente Madero protegerse en el edificio de la fotografía “Daguerre”, en este lugar la guardia fue establecida por alumnos de la 2/a. compañía que se encontraban en la bocacalle de dolores, siendo estos alumnos el cabo José Rodrigo García Peña, Roberto Moreno, Carlos Ríos, Enrique Araujo, Adolfo Pérez Caro, Luis Fernández Guerra, Álvarez del Castillo y Carlos Carranza, en ese lugar se presentaron con el Presidente Madero el Ministro de Fomento, Ingeniero Bonilla; de Hacienda, Ernesto Madero; el General Victoriano Huerta y otros más.


Mientras tanto los alumnos del Colegio Militar siguieron progresando hacia el Zócalo, hasta que llegaron a la Plaza de la Constitución, en donde el General Villar informó al Presidente Madero que la situación en la Plaza de Armas o Zócalo había sido dominada, asimismo, por su condición, este fue sustituido por el General Victoriano Huerta como Comandante de Plaza. Después Madero continuó su avance a Palacio Nacional, escoltado por los alumnos del Colegio Militar y gente del pueblo.


Los alumnos del Colegio militar le proporcionaron seguridad desde el Castillo de Chapultepec a Palacio Nacional en donde relevaron la guardia en prevención, permanecieron ese domingo, todo el lunes y hasta la media noche del martes, en vivac de alarma en la calle de la Corregidora y Acequia (Cuartel de Zapadores) cubriendo también las bocacalles que dan a Pino Suárez y Correo Mayor, durante esa noche de este último día se ordenó que se retiraran a Chapultepec, donde los alumnos, permanecieron en situación de alarma, teniendo sus puestos establecidos sobre los linderos del bosque hasta que finalizo esta etapa de nuestra historia.


Finalmente el 17 de febrero, Madero y el Vicepresidente José María Pino Suárez fueron hechos prisioneros y mientras permanecieron en Palacio Nacional fueron obligados a presentar sus renuncias de Presidente y vicepresidente respectivamente ante un Congreso reunido en sesión extraordinaria, que nombró presidente a Pedro Lascuráin quien era Ministro de Relaciones Exteriores, Lascuráin a su vez renunció a la Presidencia de la Republica, y el Congreso nombró a Victoriano Huerta Presidente, mientras tanto los prisioneros esperaban en vano un tren que los conduciría al puerto de Veracruz, de donde se embarcarían a Cuba, al exilio.


Las acciones realizadas, del Castillo de Chapultepec a Palacio Nacional, por parte de los cadetes leales al Presidente Madero el 9 de febrero de 1913, demostraron su lealtad ante el Presidente de la República, anteponiendo sus intereses personales, caracterizados de valor, honor y rectitud, para defender la paz interior de las instituciones legalmente constituidas y tratar de derrotar a los sublevados adictos al régimen porfirista, dejando una huella en la historia del Instituto Armado.



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