Publicación del primer número del Despertador Americano




El 20 de diciembre de 1810, se editó en Guadalajara, Jalisco, el primer número del periódico insurgente: El Despertador Americano.


El Despertador Americano fue uno de los medios de difusión de las ideas libertarias que enarbolaba don Miguel Hidalgo. En el primer número se criticó severamente a los españoles establecidos en América porque habiendo jurado lealtad y fidelidad a Fernando VII, no hacían nada por ponerlo a salvo de Napoleón.


Sólo salieron siete números de "El Despertador Americano" y el séptimo no entró en circulación.


El primer periódico insurgente editado bajo el auspicio de don Miguel Hidalgo: El Despertador Americano, tuvo por director y redactor al doctor Francisco Severo Maldonado. Según alguna fuentes -"Vida de Hidalgo" de Jara Díaz Joaquín y Torres Natterman Elías- el doctor Maldonado, utilizó posteriormente dicho órgano informativo para atacar a Hidalgo.


Un poco de historia…


La insurrección de 1810 en un primer momento buscó lograr la autonomía novohispana y, posteriormente, la independencia del hoy territorio mexicano, lo que causó conmoción en todos los ámbitos posibles, incluyendo el político, económico y social.


El 26 de noviembre de 1810, Hidalgo ingresó con sus tropas en la Ciudad de Guadalajara, después de sufrir una pesada derrota en Aculco el día 7 de noviembre; por consejo de Ignacio Allende, las tropas de ambos insurgentes se dividieron.


Allende se dirigió entonces hacia Guanajuato y el cura hacia Valladolid, para posteriormente ocupar la perla de occidente, uno de los principales centros económicos del virreinato, cuya actividad comercial era atractiva para los planes de financiación del movimiento insurgente; siempre ávido de mayores recursos para sostener la causa.


Estando en Guadalajara, Hidalgo pidió al también clérigo, Francisco Severo Maldonado, que utilizara la única imprenta de la ciudad para poder editar lo que sería el primer periódico insurgente y con el cual se defendería ideológicamente el movimiento insurgente; la publicación revolucionaria coincidiría con el ocaso del movimiento iniciado en Dolores la madrugada del 16 de septiembre de 1810.


El Despertador Americano vio la luz el 20 de diciembre de 1810. Recibió ese título por la función que Hidalgo creía que cumpliría de despertar la conciencia de aquellos nacidos en América y que se mantenían indiferentes a la insurgencia que él mismo comandaba, así como a la conmoción política, económica y social desatada por la hecatombe que significó la invasión napoleónica al reino español en 1808.


7 números del Despertador Americano


El Despertador Americano se publicó aproximadamente por un mes, ya que su última edición tuvo lugar el día 16 de enero de 1811.


Constó de siete números con un tiraje de aproximadamente 2 mil ejemplares para las primeras seis publicaciones; la última sólo tuvo 500.


El primer número llevaba el encabezado “A todos los habitantes de América”, mientras que el segundo se dirigió a los “Americanos”. El cuarto se tituló “A los americanos que militan bajo las banderas de los europeos Flon y Callejas” y daba inicio con una llamada: “Hermanos y compatriotas”. El último número, de 17 de enero de 1811, empezaba: “Americanos, compatriotas muy amados, oíd la voz de la razón”.


Su prematura interrupción fue precipitada por la derrota de las tropas insurgentes de Hidalgo a manos del teniente general Félix María Calleja y otros oficiales realistas, el 17 de enero de aquel año, tan sólo un día después del último tiraje del Despertador Americano.


Tras la derrota insurgente, Hidalgo se dirigió hacia el norte del territorio novohispano con lo que quedaba de sus maltrechas tropas, en dónde finalmente fue aprendido.


La publicación de sus ideas y propósitos en el Despertador Americano son un reflejo de la rápida evolución de sus fines en los escasos meses que estuvo al frente de la primera oleada insurgente que buscó la autonomía de la Nueva España.


“Vosotros amados hermanos, vosotros sois los únicos que perseveráis en el torpe y ciego error de amparar a nuestros tiranos… Acostumbrados, como buenos soldados, a vuestros oficiales la obediencia más ciega… ¿Qual es el objeto, qual el fin, qual el motivo de tan extraña conducta? ¿Por qué peleáis al lado de los Europeos? ¿Os mueve a caso la Religión, la defensa de nuestra Fé Sacrosanta? Pero esa misma es puntualmente nuestra causa, en este punto nuestro sentir es el mismo que el vuestro…”


Fuentes: Museo Legislativo, Mediateca INAH, Todo es Historia.