¿Quién fue Belisario Domínguez?




A Belisario Domínguez le correspondió defender la libertad en uno de los momentos más difíciles de la historia de nuestro país, cuando el gobierno de Francisco I. Madero emanado de la revolución de 1910, fue usurpado mediante un cuartelazo en 1913. Levanto la voz enérgicamente ante tal agravio a las leyes y a la democracia mexicana. En razón de esto hubo de sufrir una muerte atroz a manos de sus verdugos.


El legislador nació en Comitán, Chiapas, el 25 de abril de 1863. Fue hijo de Don Cleofás Domínguez y de Doña Pilar Palencia, hizo sus primeros estudios en Comitán y posteriormente en el Instituto de Ciencias de San Cristóbal de las Casas. Pasó después a París donde estudió durante 13 años. En 1890 se recibió de Médico ejerció su carrera con gran espíritu de solidaridad, preocupándose siempre por atender a los pobres sin ningún interés monetario.


En 1904 fundó el periódico "El Vate", en el que publicó artículos contra Díaz y el gobernador de su estado.


En 1911 fue electo Presidente Municipal de Comitán y en 1912 resultó nominado Senador Suplente, llegando a ocupar el escaño a principios de marzo de 1913, por muerte del Senador Propietario, a pocos días de la sublevación contra el Presidente Madero y de haber usurpado el poder General Victoriano Huerta.


Exigía la renuncia de Huerta


Belisario Domínguez, desempeño su cargo siete meses y un día, y en breve tiempo se convirtió en uno de los iconos de la incipiente democracia mexicana, ante los hechos de la decena trágica se pronunció abiertamente contra los golpistas, desde la tribuna de la Cámara de Senadores, denunció las atrocidades de Huerta, asimismo solicitó también su destitución. En el senado afirmo: Para que esta Honorable Cámara pueda ratificar el ascenso favorable de un militar se necesita que los servicios prestados por el sean útiles y beneficiosos a la patria. Doy mi voto reprobatorio para el dictamen. También el 14 de mayo, se opuso activamente junto con Serapio Rendón a la aprobación que hizo Huerta del nombramiento de Juvencio Robles como gobernador de Morelos; don Serapio moriría el 22 de agosto víctima de la represión 3 meses después en la cárcel de Tlalnepantla. Intimidado constantemente por los simpatizantes de Huerta, se le impedía hacer uso de la tribuna. En sesión extraordinaria convocada por el Secretario de Relaciones Exteriores Francisco León de la Barra, para solicitar permiso para que la escuadra de barcos norteamericana permaneciera en aguas de Veracruz, don Belisario se opuso ante el peligro inminente de una invasión de los Estados Unidos de América, lo cual finalmente paso. Su voz retumbo en la tribuna:


Estoy pidiendo la autorización en contra, porque la autorización de que se trata es en el fondo un voto de confianza y, ni se tiene confianza en el interior ni en el exterior. ¿porque piden nuestros revolucionarios del norte una cosa muy opuesta en razón y muy sencilla? que tengan el rasgo de patriotismo de renunciar e irse del país cuatro personas: el general Victoriano Huerta, Manuel Mondragón, Aureliano Blanquet y Félix Díaz, por ser un gobierno de asesinos, que asesino al Presidente Madero y al Vicepresidente Pino Suárez. Yo votare en contra de la autorización que se nos pide, porque es un gobierno ilegitimo y porque es un gobierno que ha restaurado la era nefasta de la defección y del cuartelazo.


Estas declaraciones dejaron callados a los senadores, los Huertistas se indignaron y asombraron hasta a los que se atrevían a enfrentarse al dictador. Era claro su apoyo a la revolución constitucionalista encabezada por Venustiano Carranza, Gobernador de Coahuila quien no acepto el golpe de estado, en el senado nadie desmintió ni rebatió sus afirmaciones lapidarias.


El 16 de septiembre de 1913, Victoriano Huerta se presentó ante el Congreso para presentar su “informe” y Belisario Domínguez protestó de inmediato. Luego, preparó un discurso para la sesión del domingo 23 de septiembre donde lo denunció, entre más, por la traición cometida contra Madero y Pino Suárez, y por su represión de Estado contra todo aquel que se atreviera a enfrentarlo, por amordazar a la prensa, por sembrar la paz a un costo de muerte, por su ilegalidad e ilegitimidad, por su ineptitud y su maldad. Y dijo


La Representación Nacional debe deponer de la Presidencia de la República a don Victoriano Huerta, por ser él contra quien protestan con mucha razón todos nuestros hermanos alzados en armas y de consiguiente, por ser quien menos puede llevar a efecto la pacificación, supremo anhelo de todos los mexicanos […] ¿dejaréis, por temor a la muerte, que continúe en el poder?


El dictador empezó a perder apoyo y fuerza de sus aliados iniciales, los seguidores de Félix Díaz, el clero, la suprema corte, gran parte del ejército, grandes grupos de la elite porfiriana, gobernadores, pero paulatinamente se fue quedando solo. Mientras tanto Carranza seguía convocando a la lucha armada, las elecciones prometidas por Huerta se pospusieron y cuando la convocatoria salió, algunos candidatos se retiraron. Sin embargo, quebrantando el lema maderista de No Reelección, Huerta se postuló, su vicepresidente sería el Gral. Aureliano Blanquet, las elecciones se realizarían en octubre, pero al ser anuladas por el congreso se convocaron nuevamente para el primer domingo de 1914; nunca se llegaron a celebrar.


Mientras tanto los diputados federales sufrieron la persecución oficial, fueron asesinados Serapio Rendón, Edmundo Plasticilin Adolfo G Gurrión. El senador Belisario relataba la crítica situación que vivía a través de cartas a su familia a, la última fechada el 20 septiembre a días de su magnicidio. A sabiendas de que no se le daría la voz en la tribuna, el senador recurrió a su estrategia de imprimir volantes, todos se negaron hacerlo, por fin, con ayuda de un estudiante Luis Espinos y una Srita. María Hernández Zarco empleada de una imprenta, obtuvo clandestinamente 500 ejemplares, que entrego el 23 septiembre al presidente de la cámara de senadores para que lo leyera en sesión secreta en la cámara y después se divulgara con la prensa, y lo rechazo.


Finalmente, el 29 de septiembre exhortó a los legisladores, en un discurso aún más radical que los anteriores, a cumplir con su deber de implantar el orden y para ello solicitaba ser comisionado para pedir la renuncia de Huerta mediante un escrito firmado por todos los senadores. Sabía que esa pretensión lo ponía en peligro de muerte, pero pensaba que era la única manera de volver a la legalidad. La represión no se hizo esperar fueron decomisados los discursos, las imprentas cerradas y saqueadas, pero los discursos se reprodujeron a mano y circulaban por toda la ciudad. Sus discursos, alentadores de una nueva rebelión con base en la honradez, la congruencia y la conciencia, le costaron la vida.



Asesinato


El 7 de octubre se movilizaron los esbirros del General Huerta y buscaron al Doctor Domínguez. Lo sacaron del Hotel Jardín donde vivía y lo trasladaron al cementerio de Coyoacán donde lo asesinaron y enterraron. Otro Médico Aureliano Urrutia, le cortó la lengua y se la envió a Huerta. La cámara tuvo noticia del crimen al día siguiente, se hizo eco de la indignación popular y Huerta como respuesta, disolvió al Congreso y mando encarcelar a 90 diputados.


Desde 1954 el senado otorga la Medalla Belisario Domínguez a quienes se han distinguido por sus servicios a la patria, en justo homenaje de uno de sus miembros más ilustres.


Fuente: Gobierno de México, Fonoteca Nacional, CNDH.

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