¿Quién fue Don Joaquín de la Cantolla?



En 1867 sobrevoló la Cd. de México en un globo aerostático llamado "vulcano". Después de una larga serie de fallas y errores los globos de cantolla fueron la gran atracción a finales del Siglo XIX. El "vulcano" fue el más grande de los tres globos, medía más de 20 metros y en los lados estaba el águila en la misma posición que la bandera mexicana.


Don Joaquín de la Cantolla y Rico, había nacido en la ciudad de México el 25 de junio de 1829.


Tras cursar los estudios básicos, ingresó en el Colegio Militar en el Castillo de Chapultepec. Participó en la defensa del castillo durante la invasión americana y dicen que no llegó a graduarse, por estar pintarrajeando máquinas y globos voladores. Y que la culpa de su retiro del Colegio Militar fue un accidente con pólvora en el que perdió un ojo. Pero el destino, cruel como se pone a veces, lo llevó a conseguir un empleo en Telégrafos Nacionales.


Lo poco que Cantolla sacaba como telegrafista, lo invertía en su pasión: los globos aerostáticos.


Cantolla diseñó y fabricó tres globos: el Moctezuma I, el Moctezuma II y el Vulcano.


Las múltiples ascensiones de Cantolla, con sus triunfos y accidentes, en las fiestas de la ciudad de México, provocaron: admiración, burlas, y fama, siendo inspirador de: canciones, poemas, caricaturas, zarzuelas y corridos. A pesar de todo, Cantolla es considerado como uno de los pioneros de la aerostática nacional.


Cantolla murió el 25 de enero de 1914, luego de su última ascensión en un globo de gas, propiedad de Alberto Braniff. El corrido de La gran Ascensión fue compuesto de ocasión de una elevación realizada durante una fiesta en el año de 1902.


Canción dedicada a Don Joaquín


Don Joaquín de la Cantolla

aeronauta singular

el domingo va a subir

en su globo original.

Nunca pierde don Joaquín

la ocasión que se presenta,

y las veces que ha ascendido

son mucho más que noventa.

Tanto y tanto sube y baja

al traste dará con él

y el día menos pensado

con alas va a amanecer.

Es el aire su elemento

allí fuma, come y ronca,

en México no se ha visto

otro que iguale a Cantolla.

El mundo entero lo envidia,

los muchachos sobre todo

pues quisieran a porfía

de su canasto ir a bordo…



La carrera de Cantolla estuvo llena de éxitos y honores (dejó de volar en 1909), como cuando en 1863 realizó una ascensión en honor de los generales conservadores Juan Nepomuceno Almonte y Leonardo Marqués en el Coliseo Nuevo ubicado en el Paseo Nuevo, actual avenida Bucareli.


También cuando fue reconocido por el Emperador Maximiliano de Habsburgo, quien lo premió invitándolo en varias ocasiones a los bailes y eventos que se realizaban en el “Palacio Imperial”, así como al regalarle un par de mancuernillas de oro puro.


También sufrió varios accidentes, como cuando se impactó en una casa ubicada en la calle Salto del Agua, rompiendo el techo y recibiendo una golpiza de los dueños. Un pasaje triste fue cuando en 1863 al realizar una elevación en la Plaza de la Constitución uno de sus ayudantes, quien era responsable de soltar las amarras del globo que tripulaba Cantolla, murió al caer al vacío desde gran altura.


Muerte


Otro accidente fue el causó que Joaquín de la Cantolla y Rico perdiera la vida debido a un derrame cerebral como consecuencia del terrible susto que vivió.


Todo comenzó cuando Alberto Braniff invitó a de la Cantolla a tripular un globo de seis plazas que había adquirido en Francia, dotado con la más novedosa tecnología de aquellos tiempos. Joaquín, siempre dispuesto a la aventura aceptó participar en el vuelo de prueba, el cual se llevó a cabo a mediados de marzo de 1914. Todo iba de maravilla cuando el gran globo se elevó desde el poniente de la Ciudad de México, pero lamentablemente fuertes vientos empujaron al globo al sureste del valle, a la región de Chalco, dominada en aquellos días por las tropas zapatistas del general Genovevo de la O.


El artefacto volador de inmediato atrajo la atención de la tropa zapatista, quienes de inmediato empezaron a dispararle con intención de derribarlo.


Los tripulantes lo único que pudieron hacer fue agacharse y esconderse detrás de las vallas de la barquilla. Gracias a la rápida intervención de una guarnición del ejército federal que se encontraba en la zona, se pudo repeler a los zapatistas por lo que los importantes tripulantes pudieron aterrizar conservando la vida y sin ser heridos.


A pesar de salir ileso, a los pocos días del incidente Don Joaquín de la Cantolla sufrió un derrame cerebral que le causaría la muerte. Sucedió el 20 de marzo de 1914. Al día siguiente se leería en los periódicos capitalinos que la muerte del aeronauta más famoso de México se debió al terrible susto que vivió a sus 84 años de edad.


Fuentes: Mediateca INAH, Blog Héroes Villanos y Artistas olvidados de la historia de México, López-Doriga Digital.

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