¿Quién fue María Tomasa Esteves y Salas?





Mujeres en la historia


Se dice que los insurgentes nunca fusilaron a mujer alguna del partido realista; pero en cambio, éste manchó sus armas con sangre del bello sexo, hablamos de una de las muchas heroínas de la guerra de Independencia en México; María Tomasa Esteves y Salas, quien quizá para muchos el nombre no les diga absolutamente nada, para algunos en el Bajío tal vez les recordará el nombre de una calle, los de Salamanca se acordarán del Mercado Municipal, sin embargo, tenemos el deber de conocer más a fondo sobre Tomasa Esteves, mujer de agraciado semblante, de maneras finas y delicadas, de nobles y destacados sentimientos, modesta en el vestir, y a la que en algún momento se le nombró "La Friné Mexicana", título que se le dio por una muy merecida razón: su belleza.

Friné es el apodo de una famosa hetaira griega célebre por su belleza, nacida en Tespias en el año 371 a. C. con el nombre Mnésareté

Se dice que nació en Salamanca en el año de 1788, de gran hermosura y de carácter simpático. Su marido había caído víctima de las balas realistas, y ella también anhelaba la Independencia de México.

Como insurgente distinguida se dedicó a auxiliar a enfermos y heridos caídos en la lucha, atraer soldados realistas al bando insurgente, así lo señala el parte de Agustín de Iturbide al Virrey "fue la principal agente en procurar la deserción que considerablemente se ha verificado”; además de conseguir información secreta de los realistas a favor del ejército insurgente, siendo famosa por su astucia y valor.

Su papel en la Independencia

En el año 1812 cuando la lucha por la Independencia era cosa de todos los días en el territorio guanajuatense, estaban por el lado de los realistas, los que tenían a su cargo lo que hoy es el Estado de Guanajuato, el capitán García Conde y Agustín de Iturbide quien en la zona de Yuriria ya había causado el incendio al espléndido templo agustino que formaba parte del Convento de San Pablo, en ese entonces Iturbide, el que luego se proclamó emperador, peleaba del lado de los españoles.

"La Friné Mexicana", título que se le dio por una muy merecida razón: su belleza.

Capturan a Tomasa Esteves

Fue en una noche tempestuosa del mes de agosto de 1814, cerca del pueblo de Valtierrilla, bajo las órdenes de don Ignacio García, una partida de realistas se hallaba empeñada en sostener reñida acción con un grupo de patriotas independientes. La lucha era prolongada y heroica. La lluvia proseguía, y el terreno fangoso y surcado de arroyos, aumentaba las dificultades de aquella gloriosa acción, que duró desde las ocho y media de la noche hasta las siete y media de la mañana del día siguiente.

No refiere el parte respectivo quiénes fueron los vencedores, solamente hace constar que cayeron prisioneros los patriotas Miguel Yáñez, José Esquivel y Eustaquio Hernández, "Emisarios de la mayor confianza de los rebeldes". Al mismo tiempo se aprehendió a María Tomasa Esteves que junto con ellos y por órdenes de don Agustín de Iturbide fue pasada por las armas, quien no tuvo piedad para los vencidos.

Realistas fusilan a la “Friné Mexicana”

Las ejecuciones se verificaron en la entonces Villa de Salamanca el 9 de agosto de 1814 por las fuerzas realistas, en la esquina antiguamente llamada "De los Leones", actualmente Revolución y Río Lerma.

La sentencia se cumplió y en referencia a María Tomasa Esteves, para escarmiento de su sexo fue colocada su cabeza en la plaza pública de Salamanca. Iturbide en su comunicado al virrey escribía de ella: "...comisionada para seducir la tropa y habría sacado mucho fruto por su bella figura, a no ser tan puro el patriotismo de estos soldados".

Sus últimos deseos

En la Independencia, todo reo condenado a muerte tenía derecho a solicitar una gracia o deseo. La heroína insurgente salmantina Tomasa Esteves, pidió cuatro, después de ser aprehendida por realistas al mando de Agustín de Iturbide.

  • En su primer deseo, pidió no le dispararan a su bello rostro para que no la desfiguraran.

  • En el segundo de sus deseos, solicitó le llevaran un sacerdote para confesar sus culpas.

  • En su tercer deseo, pidió que le vendaran los ojos, para no ver el momento de las armas apuntando hacia ella.

  • En su cuarto y último deseo, solicitó que le prendieran con alfileres en todo lo largo y lo ancho de su falda, para que al caer su cuerpo, no se le descubriera ni siquiera el tobillo, y su postura se viera decorosa con toda delicadeza que siempre la distinguió

El sentir de su madre

A Tomasa Esteves le sobrevivió su madre como refiere un escritor, y ella con el mismo temple de las almas grandes, es acompañada en su casa por numerosas amistades, cuando oyó las detonaciones que cortar