Resguarda archivo histórico recuerdos de irapuatense



Los recuerdos de un brote de cólera en el siglo XIX y la solidaridad que habitantes de la Congregación de Irapuato tuvieron en torno a este suceso, son parte las memorias escritas por Genaro Acosta.


El libro titulado: “Colección de Notas Tradicionales y Acontecimientos que tuvieron lugar en principios del siglo XIX a la fecha en Irapuato”, se encuentra bajo resguardo del Archivo Histórico Municipal y es el compendio más antiguo con el que cuenta la dependencia.


De acuerdo al relato de Genaro Acosta, la última calle de la congregación era la actual calle Zaragoza y Amado Nervo, del Barrio de Santiaguito, que representaba las orillas de la ciudad en ese tiempo; a un costado del templo se ubicó un panteón.


“Un poquito más al lado en Santiaguito, lo que hoy conocemos como el Barrio de Santiaguito, estaba todavía en 1833 un cementerio funcionando y fue este espacio el que se destinó para sepultar a todas las personas que murieron de cólera en 1833”, detalló.


Aunque el autor no vivió en esta década del siglo XIX, las y los habitantes de la Congregación recordaron el hecho, resaltando la participación del único boticario de la ciudad, de apellido Chávez, destacado irapuatense que brindó ayuda a los más necesitados durante el brote de esta enfermedad.


El compendio también relata algunas costumbres de las y los habitantes de la Congregación, quienes solían reunirse en torno a Plaza de San Francisco, hoy Plaza Principal, en el Centro Histórico.


Los jueves y domingos, acudían los familiares de las niñas internadas en el Colegio de la Enseñanza para convivir con sus seres queridos, mientras que las mujeres en edad casadera paseaban en carruajes en sentido contrario a los hombres que caminaban por la zona empedrada.


Estos y otros relatos se encuentran bajo resguardo del Archivo Histórico Municipal y, aunque no se cuenta con documentos oficiales que acrediten estas historias, forman parte del Irapuato antiguo, contado a través de las vivencias del irapuatense, Genaro Acosta, por quien fue nombrada una calle en el fraccionamiento Los Eucaliptos, como un homenaje.

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