Vencedores y verdugos en relato de una epopeya indígena



El México del siglo XXI sería muy distinto si Cuitláhuac no hubiera muerto a causa de la viruela y si hubiera concretado una alianza con el marino español Gonzalo Guerrero, quien luchó al lado de los mayas en contra de los conquistadores.


Bajo esa idea, el escritor Omar Nieto (Puebla, 1975) escribió El juego secreto de Moctezuma, una ucronía en la que Hernán Cortés es vencido y decapitado.


La literatura tiene la capacidad de replantear nuestro pasado y sirve para imaginar las posibilidades de lo que somos. En la literatura, al igual que en otras artes, el hubiera sí existe y es de los pocos lugares donde se puede lograr lo imposible. Lo cierto es que si renunciamos a imaginar, entonces no tendríamos futuro”, explica en entrevista.


¿Cómo inició la idea de este relato?, se le pregunta. “Al percatarme de que en nuestra literatura hace falta un canto épico o una epopeya a la manera de los griegos en la Ilíada o de los cantos épicos en la literatura romana.


Y es que a pesar de que provenimos de un pueblo tan guerrero, con un panteón de dioses importante y una mitología destacada, no existe un canto épico (de aquella batalla)”, explica.


¿Dónde ubicó los huecos en la historia para adaptar esta ficción? “El hueco está en que si Cuitláhuac hubiera vivido unos meses más, esto habría sido muy diferente.


Él era hermano de Moctezuma y capitán general del imperio mexica, quien había urdido varias alianzas con los purépechas, con una facción de los tlaxcaltecas (opuesta a Xicoténcatl el viejo, quien pactó con los españoles), y con otros pueblos que comenzaban a sublevarse, como parte del imperio maya, que fue sojuzgado hasta 1560, y de algunos pueblos chichimecas”.


Al imaginar esas coincidencias, el destino de México sería distinto. “Y aunque la conquista se habría consumado en algún momento, no habría sido avasalladora y no habría provocado esa hecatombe que aún no hemos revisado con detenimiento”, abunda.


En esta novela, explica, Tezcatlipoca, dios del espejo humeante, le pide a Cuitláhuac que copie (las herramientas) de los españoles para pasar de los vencidos a los vencedores y de sojuzgados a verdugos.


Por eso comienza la novela así, con la cabeza decapitada de Hernán Cortés, porque mi idea era llevar el relato al límite, sin concesiones ni miramientos”.


¿Por qué aniquilar a Cortés? “Es momento de desmitificarlo y para ello basta con leer las propias fuentes cortesianas en las que se aprecia la forma como fue despreciado. Es hora de desmitificar la empresa española y de esa supuesta civilización de lo indígena. Así que la idea es poner, desde la perspectiva indígena, el acto de barbarie que significó la enfermedad del oro que tenían los españoles”.


¿Cómo sería el siglo XXI si los mexicas no hubieran sido doblegados? “Lo que intenté hacer en esta novela es paliar el sentimiento de derrota que pareciera habernos construido a los mexicanos. También nos obligaría a pensarnos como el pueblo que no necesita que le otorguen un perdón, que necesita hacerse cargo de su futuro porque no tiene pretexto para decir que durante toda su historia ha sido saqueado y derrotado.


Si así fuera, estaríamos más orgullosos de nuestros nombres, de nuestras raíces, nuestros centros ceremoniales no estarían ocultos bajo los cerros, como siguen ahora, después de 500 años. Posiblemente, pondríamos nombres indígenas a nuestros hijos y lo presumiríamos ante el mundo.


Yo no busco que todo mundo en México sea igual o que tenga un orgullo indígena, pero pareciera que nos da miedo entendernos como una nación indígena, aunque pocos pueblos pueden presumir una identidad semejante. Sería muy gratificante que gran parte de los libros de ficción y de literatura de nuestro país fuera desde las fuentes indígenas y no sólo desde la explicación centroeuropea. Este libro busca ese tipo de revisión y de replanteamiento.


Finalmente, Nieto señala que esta novela se basa en el planteamiento que él mismo trazó en su libro Teoría general de lo fantástico, donde postula que la nueva fantasía o la imaginación del siglo XXI podría recrear, reescribir o modificar los relatos que ya conocemos y que se han establecido como canónicos.


TECNOLOGÍA NAVAL INÉDITA


Omar Nieto afirma que no tiene sustento la idea de que los pueblos mesoamericanos carecían de tecnología naval.


Recordemos que los expertos del INAH recién hallaron una canoa de grandes proporciones en el interior de un cenote, lo cual tira la sospecha de que no existió comunicación por mar con otros pueblos de América.


De acuerdo con el INAH, en el marco de las tareas de salvamento arqueológico en el tramo IV del Tren Maya, detectaron una canoa de 1.60 m de largo, 80 cm de ancho y 40 cm de alto, ubicada temporalmente entre los años 830 y 950 d.C., la cual pudo emplearse para la extracción de agua del cenote o para el depósito de ofrendas durante rituales.


Lo interesante, afirman los investigadores, es que se trata de la primera canoa de este tipo que se encuentra completa y bien conservada en el área maya.


-Juan Carlos Talavera


UN TERROR METAFÍSICO


La prosa gótica del autor estadunidense H. P. Lovecraft es renovada por el ilustrador argentino Salvador Sanz, con la publicación de El color que cayó del cielo.


Esta pieza literaria, traducida por Elvio Gandolfo, arrastra al lector hacia una vorágine de terror metafísico, acompañada de un estilo hiperrealista y poderoso que altera con maestría el contraste de la luz.


-De la Redacción


Vía: Excélsior.

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